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La jornada bursátil del martes, que para los operadores iba a ser un día de festejo por la inminencia del alejamiento del presidente de Vivendi, Jean-Marie Messier, se transformó en una sangría para las acciones de la empresa.
En la bolsa parisina, Vivendi perdía el martes casi 8.000 millones de dólares de su valoración después de que Moody's recortara su calificación de deuda a niveles de "bonos basura", y que un diario mencionara un manejo contable de la firma que resultaba poco claro.
Este nerviosismo empañó el alza de un 9 por ciento que registraron el lunes las acciones de Vivendi, cuando los inversores celebraron anticipadamente la esperada renuncia del jefe de la compañía.
En las últimas horas, Messier, que se enfrenta a una rebelión de los directivos de Vivendi por su gestión de la empresa, se dio por vencido y comenzó a prepararse para presentar su renuncia en una reunión de directorio que se realizará el miércoles, de acuerdo a fuentes cercanas a la compañía.
El grupo, que tiene contratadas a estrellas del espectáculo como Sting, Eminem y U2, no perdió el tiempo el martes y comenzó a evaluar su estrategia una vez que Messier haya salido, así como una reestructuración del grupo.
Pero justo cuando los analistas empezaban a celebrar la posibilidad de que la compañía escinda sus negocios, un artículo del diario francés Le Monde causó susto entre los inversores, al citar nuevas revelaciones sobre las cuentas de Vivendi.
En una nota de tapa titulada "Las cuentas opacas de Vivendi", el diario informó sobre nuevas alegaciones en relación con un intento por parte de la empresa para sumar beneficios por 1.500 millones de euros en su balance del 2001.
El periódico no dijo que Vivendi haya cometido irregularidad contable alguna. Pero su artículo alcanzó para agitar aún más las preocupaciones del mercado por los complejos balances del grupo.
A las 1510 GMT, en la Bolsa de París, Vivendi perdía 24,8 por ciento a 17,95 euros. Su fuerte caída también alcanzó a los bancos franceses, que tendrían una fuerte exposición a la empresa.
Los inversores están muy sensibles a los problemas de contabilidad de las empresas, a la luz de los recientes escándalos en Estados Unidos que comenzaron con el gigante comercializador de energía Enron ENRNQ.PK> y cuyo capítulo más reciente lo protagonizó la empresa de telecomunicaciones WorldCom WCOME.O>.
Vivendi mantenía el martes silencio sobre su futuro, aunque varias fuentes dijeron que el directorio había aceptado la renuncia de Messier y estaba buscando un reemplazo mientras el actual jefe de la compañía negocia su compensación.
Messier transformó una antigua empresa de aguas, de 150 años de vida, en un titán mudnial de medios con control sobre los estudios de cine Universal de Estados Unidos.
Pero ahora, el ejecutivo se enfrenta a resistencias de otros directivos que lo culpan de los problemas de Vivendi.
Según las mismas fuentes, existen algunas dudas sobre quién reemplazaría a Messier y se barajan los nombres de Charles de Croisset, presidente del banco francés CCF, y de Jean-Rene Fourtou, vicepresidente de el laboratorio francés Aventis.
Pese a aceptar su derrota, algunas fuentes dijeron que Messier estaba decidido a enfrentarse con sus anteriores aliados dentro de la compañía con el fin de obligarles a despedirle cara a cara en una reunión que estaría prevista para el miércoles.
Por su parte, Moody's reflejó su preocupación sobre la liquidez de Vivendi tras las adquisiciones desaforadas de Messier,y dijo que estaba preocupada por la capacidad de Vivendi para recortar y refinanciar su deuda actual en los próximos 12 meses.
Tras una oleada de adquisiciones, Messier dejó a Vivendi con una abultada deuda, un precio de acción a la baja y la mayor pérdida registrada por una empresa francesa hasta la fecha.
"Intenté hacer demasiado muy rápidamente", dijo Messier al diario francés Le Figaro en una entrevista publicada el martes.
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