Ayer el gobierno anunció que las importaciones de juguetes y calzado dejarán de ser automáticas y se exigirá una «autorización» de la Secretaría de Industria. Apuntan directamente a las compras que se hacen a China y a Brasil, las que vienen creciendo en forma sistemática en esos productos. La medida seguramente desatará una nueva reacción del gobierno de Lula -en menor intensidad en China-, tal como sucedió cuando hace pocos meses se adoptó igual restricción a electrodomésticos. Es correcto lo que se hace en ese sentido en tanto y en cuanto se proteja a empresarios locales de lo que es una competencia desleal frente a generosos subsidios estatales de esos países y precios artificialmente bajos. En cierta medida, la invasión de productos es consecuencia de errores de gestión estrictamente argentinos: la mayor inflación y carga impositiva aquí hicieron esfumar la ventaja de un dólar alto.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, anunció, junto
al secretario de Industria, Miguel Peirano, la implementación
de medidas que traban la importación de calzado y de juguetes,
en especial de Brasil y China.
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Así lo anunció ayer el ministro de Economía, Informate más
Lavagna firmó ayer la resolución que aplica estas licencias, antes de viajar a la reunión que mantendrán ministros del Mercosur y la Unión Europea el próximo viernes en Bruselas.
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