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«Sabemos que los mercados emergentes son volátiles. La crisis argentina en estos dos últimos años nos afectó duramente y tuvo un impacto en nuestras cuentas económicas. Son riesgos que desafortunadamente se corren en este juego», afirmó Cantarella.
El mayor grupo industrial italiano anunció el pasado 11 de diciembre que reducirá sus actividades en la Argentina y que para 2002 prevé el cierre de las fábricas Iveco de camiones.
El grupo, que había intentado enderezar la crisis aliándose el año pasado con el gigante estadounidense General Motors, tuvo que decidir una profunda reestructuración tras la desaceleración de la demanda después de los atentados del 11 de setiembre, la agresiva política comercial de la competencia y el brusco deterioro de la situación en América latina, en donde el grupo está presente desde hace muchos años. Para el dirigente de la número uno automotriz italiana, la crisis argentina no cuestiona «la globalización de Fiat, que no se parará». Cantarella recordó que Fiat producía para el exterior en 1990 tan sólo 17% de lo que vendía, mientras hoy llega a 47 por ciento.
«Fuera de Italia realizábamos en 1990 44% de nuestra facturación; esa cifra llega hoy en día a 66%», precisó el ejecutivo, que elogió la internacionalización del grupo, que cuenta actualmente con 51% de trabajadores no italianos.
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