26 de abril 2002 - 00:00

Se busca un hombre con cara... feliz

Todo pasó para el fin de semana, mientras en la tarde de ayer se reunía el gabinete esperando a Lavagna: como si se tratara de algún profeta moderno. En tanto todo en manos del desorden, de los piquetes, de los insensibles cajeros que -automáticamente-lanzan la leyenda del: «te damos cualquier cosa, menos plata». Desde Estados Unidos llegaban prime-ros mensajes donde se decía que no tienen la menor idea sobre cuál sería nuestro próximo destino, una película que -traducida en el país, por vocero oficial-en el doblaje al argentino, significaba: «afuera están muy contentos con los pasos dados (?)...».

• Elecciones

Las elecciones más singulares del mundo bursátil se producían en nuestro viejo recinto porteño: porque se debieron realizar, cuando el mercado estaba fuera de servicio de este modo prolongado.

En abril de 1976 el lío se había desarmado oportunamente, no pasa de la anécdota esto: pero ¿no que es todo, en el país, es simple anécdota? Lo concreto es la única lista, oficial, presentada para seguir con un historial de Bolsa consecutiva que está en el siglo y medio, pero nunca --ja-más-tan al borde de un ataque de nervios y con peligro serio de extinción. En medio de este desierto financiero, el mercado de riesgo estuvo a resguardo al no actuar en la semana: drama por falta de negocios en el sistema. Pero, el drama de operar así, pone la piel de gallina...

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