ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

23 de junio 2006 - 00:00

"Se paga a España porque es el único que ayudó al país"

ver más
José Luis Rodríguez Zapatero, Cristina Fernández y Néstor Kirchner, en la puerta del Palacio de La Moncloa, ayer en Madrid. El presidente argentino le regaló al español una camiseta del equipo de José Pekerman.
Madrid (enviado especial) -La evaluación oficial de la visita de Néstor Kirchner a este país iba a reducirse, en los planes iniciales, a una declaración conjunta con su anfitrión, José Luis Rodríguez Zapatero. Pero el dueño de casa logró que prevaleciera su criterio y a ese formato se le anexó una pequeña conferencia de prensa, acotada a ocho preguntas y respuestas. Al premier español le bastó con dos preguntas de la prensa para que Kirchner debiera definir, de manera pública, qué ideas tiene para saldar la deuda que el país mantiene con España desde el «blindaje» de 2001 y qué piensa hacer con el reclamo por aumento de tarifas que vienen realizando las empresas de este país que operan servicios públicos en la Argentina.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

A la pregunta sobre el primer problema, el Presidente contestó: «Con respecto a la deuda que mantiene la Argentina con España por 830 u 840 millones de dólares, deuda que fue asumida en la etapa del 'blindaje' del año 2000, en primer lugar en ese momento España fue casi el único país que tuvo una actitud loable con la Argentina en un momento en que se veía el desenlace de una crisis muy fuerte. Sin embargo, España arriesgó. Está en manos del ministro de Economía español, Pedro Solbes, y de la ministra Felisa Miceli estudiar el problema, y estoy seguro de que van a llegar a un muy buen acuerdo porque la voluntad de la Argentina es honrar en respaldo a la actitud concreta e intachable del gobierno español, que tuvo el valor de apoyarnos en ese momento. Y nosotros, en la construcción de esta Argentina con certeza, con previsibilidades y también con absoluta lealtad, calculamos que de acuerdo con lo que dialoguen los ministros en los próximos días o semanas debería estar todo preparado».

  • Tarifas

  • Una periodista española le preguntó por los ajustes de tarifas de manera muy concreta. Acaso como nadie, ni los mismos interesados, se lo habían preguntado durante todo el viaje. El tono del Presidente, que había sido muy afable durante todo su discurso anterior, viró hacia la incomodidad. Como si le estuvieran poniendo un frac, contestó lo siguiente, por compromiso: «Todo el proceso de renegociación de contratos de servicios públicos se está llevando en tiempo y forma. Ya la mayoría de ellos tiene aprobación del Congreso y el control parlamentario que corresponde, y en forma paulatina, en una discusión natural de intereses... No hay empresario que no reclame aumento de tarifa. Desde luego, siempre la comunidad tiene sus temores respecto del aumento de tarifas y el gobierno debe tener el punto central de darle equilibrio a este tipo de cuestiones. Lo central es coordinar costos, servicios y avanzar paso a paso en la responsabilidad de cada uno».

    Las imprecisiones, las oraciones inconclusas, la confusión, son nada más que síntomas de un fenómeno que Kirchner confesó, casi sin darse cuenta, al explicar un rato antes el placer que le produjo liberarse del Fondo Monetario Internacional: odia que lo acorralen con definiciones, sobre todo en público. El resto de la presentación, en especial la que realizó a dúo con Zapatero, fue la manifestación de un idilio que acaso no se haya verificado con ningún otro colega. Tanto que le dedicó al premier español su mejor elogio, es decir, el que sólo se regala a sí mismo. Dijo que Zapatero «mantiene las convicciones que tenía antes de ser presidente. Tanto respecto de las relaciones internacionales como respecto de España». Las manifestaciones de Kirchner fueron, después, una pequeña historia de la crisis argentina tal cual él la entiende -o la quiere hacer entender- y la expuso en distintas ocasiones ayer: en la reunión con los diputados del Congreso, en el almuerzo con los empresarios, en las conversaciones con las autoridades españolas. Cómo él mismo explicó, «los argentinos, de particulares que somos, a veces nos sobrestimamos y a veces perdemos nuestra propia autoestima. Pasamos de creemos los mejores del mundo a sentirnoslos peores. Es muy importante que recuperemos nuestra racionalidad plena y no vayamos de euforias desmedidas a depresiones desmedidas».

  • Clásico

    Su explicación ayer ante la prensa -que la Televisión Española registró por completo, en vivo- comenzó con el clásico «todavía estamos en el infierno» y terminó con el vaticinio de que «en poco tiempolos argentinos estaremos haciendo inversiones en España».

    En sus trazos generales, el «credo Kirchner», tal como lo recitó ante el periodismo ayer, reza así: «Hubo una crisis muy dolorosa, debida a las rigidez de la convertibilidad, que inducía al endeudamiento. Se salió mal de ella por el default y la devaluación asimétrica (pasable denuesto dirigido a Eduardo Duhalde). Se produjo luego una recuperación importantísima que arroja números más importantes que cualquier clima o regla de juego a la hora de atraer inversiones. Pero la situación no está tan sólida como para que se pueda exigir a la Argentina la normalización todos los contratos. De cualquier manera, iremos cumpliendo con las 'urgencias pendientes' ( eufemismo que ha comenzado a utilizar para sustituir la fórmula 'aumentos de tarifas'), pero atendiendo también a los umbrales de tolerancia de la opinión pública».

    Es posible que la Argentina no siga en este punto, el del cumplimiento de los contratos o la no intervención en los mercados, con los manuales de uso de la economía global. Pero para moverse en Latinoamérica no hay que tener miedo a la heterodoxia y a cierto color local que también tiñe la administración de los negocios.

    Por ejemplo, lo que las empresas consideran «derechos adquiridos» a través de negociacionesconvalidadas en decretos presidenciales, para Kirchner siguen siendo « discusiones de intereses». O, como dice él, «verdades relativas». Aunque en su declaración de ayer en La Moncloa el santacruceño manifestó algunas ideas más novedosas. Dijo que quiere una continuidad de políticas como la que se produjo en España, capaz de permitir un crecimiento de 4% durante más de 10 años. También elogió la capacidad recaudatoria del Estado español: algo envidiable para alguien amante de «la caja» como este descendiente de suizos y croatas.

    La explicación de ayer se convirtió en canónica para todo el gobierno (Jorge Taiana tomaba nota mientras Kirchner la recitaba en la sala de conferencias de La Moncloa).
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias