El empleo informal bajó casi cinco puntos porcentuales en doce meses al cabo del primer trimestre del año, al llegar al 37,3 por ciento de los asalariados, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
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El organismo difundió los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) correspondientes al período enero-marzo, en la cual los "trabajadores sin aportes jubilatorios" alcanzaron al 37,3 por ciento de los asalariados, frente al 41,9 de igual trimestre del 2007.
En esos doce meses, la actividad económica creció a una tasa del 8,8 por ciento.
Además, en el primer trimestre del año, el índice de desocupación alcanzó al 8,4 por ciento, por debajo del 9,8 de enero-marzo de 2007.
La región del Noroeste resultó la de mayor empleo precario con el 46,5 por ciento, seguida por la del Noreste con el 44,9. La de menor índice fue la Patagonia con el 21,5 por ciento.
En tanto, la Capital federal muestra un 25,7 por ciento de trabajo asalariado sin descuento jubilatorio, mientras que en el Gran Buenos Aires, la cifra trepa al 40,1 por ciento, para dejar a la región en torno al 36,2 por ciento, muy cerca del promedio nacional.
En cuanto a las ciudades, Santiago del Estero con el 50,6 por ciento, resultó el conglomerado con mayor nivel de trabajo "en negro", seguida por Posadas, con el 49,6 por ciento.
La semana pasada, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, aseguró ante foros internacionales que, en la actualidad "se ha generado un extendido consenso en que no existe globalización justa sin trabajo decente".
Ante la Asamblea de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Tomada manifestó su convencimiento que "cuando llega el momento de la distribución, el Estado es el responsable -con el diálogo social como principal instrumento-, de orientar y reasignar recursos, exigir esfuerzos a los que más reciben y compensar a los más perjudicados".
Tomada expresó que "esto nos exige redoblar los compromisos para que la desprotección y la pobreza sean erradicadas", al tiempo que dijo que "queremos reiterar en este ámbito que la prioridad de nuestra gestión es y será la mejora de la calidad del empleo con la participación de los actores sociales".
El funcionario advirtió que si bien la formación y el aprendizaje permanente "favorecen el desarrollo de ventajas competitivas donde todos ganan (...), es necesario previamente, la decisión política de los gobiernos de impulsar y sostener un desarrollo productivo que tenga como eje central la inclusión social a partir del trabajo decente".
Entre abril y junio del año pasado, la desocupación, sin tomar en cuenta a los beneficiarios, alcanzó al 9,5 por ciento de la población en condiciones de trabajar, terminando de esta manera con 13 años de tasas de dos dígitos, que comenzaron con la Convertibilidad y Desregulación de la economía, y alcanzaron su punto máximo con el quiebre de ese modelo económico en el 2002.
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