Serio: Chile trabaría a los lácteos y a la harina
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Según fuentes de la Cancillería, la Argentina debe responder en un plazo perentorio a la notificación sobre el inicio de la investigación, que se estima en no más de un mes.
Además de la controversia por la harina, Chile estudia la aplicación de salvaguardias a las importaciones de leche fluida y en polvo y de quesos.
La investigación, que debe definirse a fines de noviembre, tras la sustanciación de las audiencias correspondientes, fue iniciada a partir del pedido de la Federación de Productores de Leche (Fedeleche) en agosto pasado, bajo el argumento de que un «explosivo aumento de las importaciones» está provocando daño a la industria chilena.
Durante el primer semestre de este año, Chile importó 3.948 toneladas de leche en polvo entera y 9.113 toneladas de leche en polvo descremada de todo origen, contra las 2.414 y 5.165 toneladas, respectivamente, importadas en los primeros seis meses de 2005, de acuerdo con datos oficiales de ese país.
De esas cantidades, la Argentina proveyó 41% en 2005 y 69,1% en 2006, según la información oficial del país vecino. El ministro de Agricultura chileno, Alvaro Rojas, aseguró días atrás que «hay suficiente contundencia en los argumentos para aplicar temporalmente una salvaguardia», cuyo nivel determinará la Comisión de Distorsiones del Banco Central, encargada de la investigación, según publicó el periódico trasandino El Mercurio.
Sin embargo, en la Cancillería argentina -que junto a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, la Comisión Nacional de Comercio Exterior y el Ministerio de Economía y Producción elabora la defensa de la industria local- adelantaron que se pedirá en las audiencias el cierre de la investigación porque «bajo sólidos argumentos encontramos que no hay motivos que justifiquen la aplicación de salvaguardias».
Si bien las fuentes diplomáticas argentinas admitieron que hubo un incremento de las exportaciones de leche hacia Chile, aclararon que dicho crecimiento, más que en volúmenes, se registró en montos, por la devaluación del peso chileno, lo cual «no es suficiente para imponer salvaguardias».
Por otra parte, aclararon que «los requisitos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para la aplicación del mecanismo son bastante estrictos en cuanto a que la evolución de las importaciones sea tal que cause daño a la industria nacional, y tal daño en este caso no se ha producido».
Pese a las manifestaciones de Rojas, otras fuentes chilenas cercanas a la investigación coincidieron con la apreciación del gobierno argentino en el sentido de que «no hay convencimiento de los méritos» para aplicar las salvaguardias entre los distintos órganos que intervienen en el proceso, que involucra a los ministerios de Hacienda y de Agricultura, la Cancillería y el Banco Central.
«Si se resuelve aplicar las salvaguardias va a ser para la leche en polvo, porque las importaciones de leche fluida y de quesos no son relevantes», precisaron las fuentes.
El gobierno argentino adelantó que, ya sea en el caso de la harina de trigo como en el de los lácteos, una eventual medida de protección por parte e Chile será recurrida ante la OMC.




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