El presidente de Shell, Juan José Aranguren, dijo ayer que la empresa no bajó los precios de los combustibles y que si tuviera que hacerlo, necesitaría comprar el petróleo a un valor más bajo. Manteniendo su actitud de polemizar con el gobierno, afirmó que los problemas de abastecimiento (si los hubiera porque él piensa que no los hay) empeorarán con la rebaja de precios, porque habrá más demanda. Su posición expresa también la dificultad creciente de las empresas que no tienen petróleo propio en la Argentina para obtener una ganancia que se relacione con los estándares internacionales. Esto explicaría por qué Esso está a punto de vender sus activos en el país y por qué Shell decidió bajar la producción de su refinería.
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Periodista: ¿Shell ya bajó el precio de los combustibles?
Juan José Aranguren: Hoy (por ayer) no los hemos bajado. Estamos evaluando la situación en el mercado porque es muy dispar según el lugar del país. La pregunta es al revés: por qué se aceptó bajar. Salvo que quiera aumentar su participación en el mercado, Repsol hizo uso y abuso de su posición dominante, y el efecto es sacarnos del mercado. Un refinador puro (por Esso) ya se está yendo, y nosotros, si tuviéramos que bajar los precios, tendríamos que ir al productor a decirle que nos venda más barato el petróleo.
P.: ¿Cree que no fue decisiva la virtual prohibición de exportar que tomó el gobierno?
J.J.A.: La exportación de productos dejó de ser la crema del negocio cuando a mediados de noviembre, por la resolución 394 aumentaron las retenciones. Por cada 100 dólares que exportamos de naftas (no las que se usan en la Argentina, sino nafta virgen para la petroquímica o la que antes era la común), el Estado se queda con 57 dólares y el refinador con 43 dólares. Además, si no se hubiera permitido exportar, todas las refinerías habrían de producir menos, por falta de depósitos para almacenar lo sobrante, creando un verdadero problema de abastecimiento.
P.: ¿Por qué 43 dólares es un precio insuficiente?
J.J.A.: No es negocio, tengo que comprar petróleo para vender nafta al mismo precio de la materia prima. Es a pérdida.Porque otra de las consecuencias de la 394, es que para los productores el valor de 42 dólares que fijó el gobierno para el mercado local, es un piso, y nos quieren cobrar más caro el crudo más liviano, aun cuando la Secretaría de Energía avala nuestra interpretación.
P.: ¿Entonces a qué precio pagan el petróleo?
J.J.A.: Shell recibe una factura y paga según su interpretación de la 394, pero estamos consiguiendo menos crudo. Por eso, un productor obtuvo permiso para exportar petróleo liviano hace diez días, lo que no ocurre desde hace un par de años, porque el único crudo que sobra en el país es el pesado.
P.: ¿Eso significa que están produciendo menos combustibles?
J.J.A.: Estamos procesando menos crudo, pero contamos con la colaboración de préstamos de los competidores.
P.: ¿Eso puede haber influido en los problemas de abastecimiento de principios de año?
J.J.A.: No, porque hay excedentes de naftas y también de gasoil en esta época, aunque deberíamos estar haciendo stock de gasoil para el momento de la cosecha. En cuanto a lo que se llamó desabastecimiento, no hubo autos parados en la calle por falta de combustible, como tampoco nunca hubo máquinas agrícolas sin funcionar por falta de gasoil. En la Argentina hay problemas de logística y de almacenamiento para que el refinador esté rápidamenteen el lugar donde crece la demanda. Hay un problema de transporte más que de producto. Es odioso para el cliente que haya cupos, pero se distribuye lo que hay. Shell nunca impuso cupos para las naftas. La gente consume más combustible porque es barato y porque hay poder adquisitivo. Bajando los precios se empeora el abastecimiento porque todavía va a haber más demanda.
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