16 de septiembre 2005 - 00:00

Sigue Chávez comprando bonos al país

El boom del petróleo tiene consecuencias inesperadas para el país. Es tal la abundancia de dólares que le genera a uno de los grandes productores mundiales como Venezuela, que su presidente Chávez invierte fuerte en bonos argentinos. Ayer duplicó la apuesta y anunció que serán u$s 1.000 millones los que en definitiva sumará a su portafolio.

NéstorKirchner,Cristina yRafael Bielsaposan juntoal presidentede Venezuela,HugoChávez,después deuna reuniónprivada enNueva York.Los dospresidentespidieron unareforma delas NacionesUnidas.
Néstor Kirchner, Cristina y Rafael Bielsa posan junto al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, después de una reunión privada en Nueva York. Los dos presidentes pidieron una reforma de las Naciones Unidas.
Nueva York - Hugo Chávez le dio a Néstor Kirchner ayer un regalo preelectoral: le prometió que en los próximos días Venezuela anunciará una nueva compra de bonos emitidos por la Argentina por un valor cercano a los 200 millones de dólares. Aunque no figuró entre los anuncios formales que siguieron a la reunión que los dos presidentes mantuvieron ayer aquí, el tema lo acordaron en la conversación que mantuvieron por casi una hora en la residencia del representante de Venezuela ante la ONU, a pocos metros de la sede principal de este organismo. La discreción sobre este asunto obedece a la necesidad de terminar de negociar qué tipo de bono será (tasa, plazo, etc.) y cumplir con las formalidades de ese negocio.

La reunión se realizó después del mediodía y asistieron, entre otros, el canciller de Chávez, Alí Rodríguez (ex titular de la petrolera estatal PDVSA), y por la parte argentina, los ministros Rafael Bielsa y Julio De Vido (se incorporó tarde, demorado en un embotellamiento que no le evitó un reto presidencial); el secretario Carlos Zannini; el representante ante la ONU, César Mayoral, y los senadores Cristina Fernández, Miguel Pichetto y Carlos Reutemann.

• Anticipo

La cita se apuró porque Chávez debía hablar más tarde en la sesión plenaria de la ONU, adonde fustigó la firma del documento sobre las iniciativas del milenio, víctima de las críticas de todos los presidentes porque el cúmulo de promesas quedó sólo en buenas intenciones. «Le voy a pegar a ese documento, amigo Néstor -dijo el bolivariano-, porque lo han votado entre gallos y medianoche y no dice nada

La reunión le sirvió a Chávez porque no sobra la gente que lo quiera ver en público en este país. Agraviado porque el gobierno de Washington le negó la visa a un centenar de guardaespaldasque quisieron entrar con él a los Estados Unidos -debió improvisar una custodia con venezolanos residentes aquí, pero sin fueros policiales; igual, la responsabilidad de los mandatarios es del Secret Service-, Chávez calentó el pico esperando bajo el sol a Kirchner con declaraciones a una nube de periodistas venezolanos en las que condenó al « capitalismo especulativo, depredador, salvaje y neoliberal. ¡Que se acostumbren -gritó mirando hacia los rascacielos que se inclinan sobre el Hudson-a que un barril de petróleo va a costar en cualquier momento 100 dólares! Ahí van a pagar su miseria, en un país que gasta solamente en automóviles por día toda la nafta que se gasta en América latina en su conjunto. Eso se llama individualismo y es la tumba de este capitalismo, etc.» Cuando vio que llegaban los Kirchner caminando acalorados pidió que los enfocasen las cámaras y les gritó: «¡ También de campaña por aquí! ¡Bienvenidos!», y los embutió en el edificio.

Lo de adentro es lo que le sirve al gobierno, el anuncio de que la asociación energética va a salir de las carpetas y se va a convertir en un negocio. Chávez y Kirchner prometieron que en una cumbre de la Unión Sudamericana que se hará el 28 de este mes se terminará de firmar el acuerdo para descongelar la sociedad ENARSA-PDVSA. Kirchner le contó a Chávez que ya tenían decidido qué pone la ENARSA argentina: una destilería de Campana para entrar en el negocio de refinamiento de petróleo y 176 estaciones de servicio para vender ese producto. «¿De dónde salen?», se interesó el bolivariano. «Adelmo, Adelmo», bisbiseó el presidente. Y le explicó quién es Adelmo Gabi, hoy presidente de la Bolsa de Comercio, que tiene un mandato para vender los servicios de la destilería de Campana y tiene acceso al contrato de la firma Puente --financistaspara cambiarle la bandera a 176 estaciones de servicio de la empresa Rhasa.

• Oferta

Chávez festejó ese negocio y retrucó con una oferta. «Vamos a licitar la exploración de gas y de petróleo en la franja del Orinoco y queremos que ENARSA y PDVSA participen juntas.» Kirchner encima otra carpeta: «Y también podemos ir juntos a una licitación en las zonas que vamos a abrir a concurso al oeste de Viedma, en la cuenca del golfo de San Jorge y en Tierra del Fuego. ENARSA tiene la titularidad de todas las zonas no concesionadas y también las vamos a licitar. Tenemos que ir juntos también en esto». Con la destilería que puede elaborar 200 mil metros cúbicos de petróleo creen tener asegurada la línea de ventas.

Siguió la clásica lectura de negocios que andan bien ( venta de manufacturas argentinas a Venezuela, que van de equipos de medicina nuclear a máquinas agrícolas) y el comentario tópico sobre el precio del petróleo.El final, obviamente, sobre la campaña. «¿Y
cómo te va amiga Cristina en tu campaña? A mí me va también muy bien», responde sin esperar una frase de la senadora-candidata. Cargando sobre la primera dama más allá de lo que le gusta al esposo presidente, se entusiasmó en un diálogo con ella: «¡Tú eres evitista, yo soy evitista, todos somos evitistas!» Ella: «Claro, la abanderada de los humildes...» El: «La abanderada de toda América...» Y en esta payada los sacaron del salón.

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