Según analistas, la contracción del PBI del año pasado se debió al duro programa monetario y fiscal impuesto con el gobierno, el mismo que ahora permite recoger los frutos de un importante crecimiento.
Paralelamente, las autoridades lograron mejorar el perfil de la deuda, hacer trepar el superávit fiscal del primer semestre a 5,4% del PBI (contra 4,25% pactado con el FMI) y llevar las exportaciones y el superávit comercial a niveles récord. Con estos datos, el gobierno estaría dispuesto a dejar sin efecto su acuerdo de asistencia con el Fondo Monetario y se encuentra ahora en inmejorable posición para refutar las críticas a su política económica ortodoxa llegadas desde la izquierda más radical.
El IBGE también informó que el consumo de las familias creció 3,1 por ciento interanual en el primer semestre del año, lo que pone en evidencia que la expansión no se debe ya solamente al sector externo sino que comienza a basarse en el mercado doméstico. En tanto el consumo del gobierno creció 1,4 por ciento.
Estos datos confirman «la recuperación de la actividad y el fin del ciclo de ajuste más recesivo. La recuperación es general, en todos los segmentos», dijo el economista
Dejá tu comentario