Sin embargo, Aerolíneas, controlada por el grupo español Marsans, lanzó promociones y descuentos especiales que significarían precios por debajo de la banda, y de hecho obliga a las demás empresas a seguir el mismo rumbo para no perder pasajeros, en un mercado que sigue cayendo (sólo en el primer bimestre hubo una baja superior a 25% en vuelos internos). La pelea parece nuevamente centrarse entre Aerolíneas y el resto de las empresas locales, más que entre las empresas de aviación y las petroleras. De todos modos, con éstas se sigue negociando para lograr atenuar las subas.
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