La Argentina está gozando desde hace varios meses de un contexto internacional favorable que hace 50 años que no se da. Es un conjunto de factores: desde las tasas de interés en Estados Unidos y Europa en mínimos históricos hasta los precios de los granos. Cuando la soja empezó a derrumbarse sin freno, apareció una plaga en EE.UU. que no sólo detuvo la caída, sino que dio comienzo a una tendencia alcista. El mismo día que se lanzó la oferta a bonistas, 1 de junio pasado, las tasas que estaban subiendo en EE.UU. comenzaron a desplomarse. Esto hizo que la propuesta por el default con quita de 75% tuviera más atractivo por los bajos rendimientos existentes. Desde ayer, Néstor Kirchner podría sumar otro factor adicional a su buena fortuna: se detectó un caso de "vaca loca" en Estados Unidos. Si bien restan análisis para medir el real alcance del hecho, ya impactó mundialmente. El país podría ver facilitado su acceso a mercados inesperados por este evento. El único interrogante es cuánto más podría crecer la economía, cuántos puestos de trabajo más se crearían, cuántas personas más saldrían del nivel de pobreza e indigencia si el gobierno encarara en este contexto favorable todas las reformas pendientes. Mucho más, seguro.
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