El superávit fiscal del primer trimestre fue de casi $ 4.000 millones, muy por encima de los $ 1.100 millones que se habían pactado con el Fondo. En marzo trepó a $ 1.402 millones, aunque Economía reconoció que se trata de una cifra "inflada". Roberto Lavagna decidió que unos 700 millones de pesos que se habían transferido por ganancias del Banco Central (por operaciones con euros) se computen ya ese mes en lugar de desdoblarlos en dos partidas entre marzo y abril. La medida se tomó porque ya no hay miedo a mostrar un superávit abultado: aunque el gobierno se empecina en no aprovechar la bonanza para rebajar impuestos, desde este mismo mes comenzará a subir el gasto público por la aplicación del nuevo plan de seguridad y los aumentos en las jubilaciones mínimas y salarios públicos.
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