Recrudeció ayer el conflicto entre la cadena de supermercados Coto y el gremio de camioneros, que encabeza Hugo Moyano: militantes del sindicato, aduciendo el supuesto despido de 15 choferes de la firma -que aún siguen encuadrados en la Federación de Empleados de Comercio-, volvieron a bloquear el ingreso a su centro de distribución en la localidad de Luis Guillón, en el partido de Esteban Echeverría. Una fuente de Coto dijo que «no entendemos la razón de la medida», pero se negó a confirmar o a desmentir la veracidad de la versión sobre los despidos. Los camioneros dijeron que los telegramas enviados eran «quince, pero sabemos que se les habrían mandado a otros 25 compañeros».
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En realidad, la verdadera razón de la toma sería darle continuidad al «apriete» protagonizado por la gente de Moyano para lograr que al menos unos 1.500 empleados de Coto sean reafiliados a su sindicato, dejando de pertenecer al gremio de los mercantiles, que encabeza su «archirrival» Armando Cavalieri. El pleito -Moyano dice que, dado que esos trabajadores manejan vehículos, deben ser camioneros- está en la Justicia y en el Ministerio de Trabajo, que debe decidir a qué sindicato pertenecen esos empleados en cuestión. Una situación idéntica se había planteado el año pasado con Carrefour, que terminó con la creación de una nueva empresa, que empleó a los mercantiles/camioneros, que fueron afiliados al sindicato de Moyano.
En esta ocasión el corte comenzó hacia el mediodía de ayer, y se prolongaba al menos hasta anoche; en declaraciones a una agencia de noticias, Héctor López, vocero de los camioneros, blandió la advertencia de que podrían «tomar muchos supermercados en la Capital», en línea con las amenazas con las cuales sus « pesados» impidieron ayer el ingreso y la salida de camiones desde el centro de logística de la empresa.
En marzo de este año sucedió algo similar en el mismo lugar; el intento de ingresar a las instalaciones que tiene Coto allí terminó el 3 de marzo con el desalojo de las inmediaciones del centro de distribución por parte de la Policía Bonaerense, que actuó por órdenes del fiscal Daniel Gualtieri. Los camioneros habían sitiado las instalaciones, y el personal de seguridad de una firma privada había rechazado un día antes un intento de irrupción por los manifestantes. Moyano, actual secretario general de la CGT, mantiene un duro enfrentamiento en la central sindical con Cavalieri, no sólo en relación con las fichas de los empleados de centros de distribución sino también por el poder dentro del movimiento gremial y hasta en el justicialismo.
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