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«Quedarse fuera y con papeles ilíquidos es muy riesgoso», dijo Frank Ehrich, administrador de carteras de Union Investments, una firma de inversiones privadas e institucionales que controla fondos por u$s 114.000 millones.
«La Argentina lo sabe y lo utiliza», agregó Ehrich, quien aseguró que le gustaría saber qué piensan hacer otros inversores antes de tomar una decisión.
La nuevos bonos, según los analistas, tendrán al momento de salir al mercado un valor de 30 centavos por cada dólar original de los u$s 102.600 millones en cesación de pagos.
Mauro Toldo, economista del DekaBank en Francfort, no quiso decir si recomendará a sus clientes participar en el canje. Pero aseguró que el encuentro con los funcionarios argentinos fue « constructivo». Más aún, basado en los datos económicos provistos,expresó: «No estoy segurode que laArgentina esté en condiciones de hacer una mejor oferta».
Para Toldo es muy difícil saber cómo se desarrollará la situación económica internacional, en referencia a las tasas de interés de Estados Unidos, la economía mundial y las perspectivas para la inversión. «Si los acreedores fuerzan mejores condiciones, podrían generar riesgo de una nueva cesación de pagos», afirmó.
Ehrich dijo que, incluso con una participación total en el canje, la relación deuda sobre Producto Bruto Interno de la Argentina estará aún por encima de 90 por ciento. «Es una cifra muy importante y una gran carga.»
Por otro lado, una corte de Francfort suspendió ayer un juicio que llevaba adelante un inversor alemán que reclamaba recuperar ciento por ciento de sus títulos argentinos. La Corte dijo que está esperando un fallo del más alto tribunal de ese país respecto de si la Argentina puede alegar un estado de emergencia para negarse a un pago completo. El demandante posee cientos de miles de euros en títulos incumplidos de la Argentina.
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