Terminan cuotas de tarjeta sin interés
Las tarjetas de crédito prorrogaron ayer, con seguridad por última vez, la posibilidad de pagar compras en seis cuotas sin intereses. A partir de julio, se aplicarán tasas que irán de 6% a 18% anual, de acuerdo con el número de mensualidades. Esta última extensión de la franquicia fue por 30 días (todas las anteriores fueron por al menos tres meses) y se hizo a pedido de los comerciantes, para no perjudicarles las ventas de dos hechos clave que caen en junio: el Día del Padre y la adquisición de paquetes turísticos para las vacaciones de invierno. Los bancos prevén que el público seguirá comprando en cuotas, porque el recargo (a esas tasas) será ínfimo.
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Las diferencias, obviamente, responden al factor de mayor riesgo que implican más cuotas.
• Ventas altas
La decisión de extender el «Plan seis cuotas» fue tomada por los banqueros para no mal quistarse con los comerciantes, dado que junio es uno de los meses de mayor venta para ellos. En él confluyen el Día del Padre y la compra de paquetes turísticos para las vacaciones de invierno; en cambio, lo que se gaste en este período de holganza ya pagará intereses si se lo abona hasta en seis cuotas.
Las razones para el final del «plan» o «promoción», como gustan llamarlo los bancos, también son tres:
• La necesidad de los bancos de generar rentabilidad a partir de los créditos concedidos a los usuarios de tarjetas. Es indudable que desde la vigencia del plan se produjo una transferencia de recursos desde el sistema financiero hacia el público, tendencia que ahora los banqueros buscan revertir.
• El riesgo de que los tenedores de tarjetas agoten sus límites de compra y financiación, por «cargar» sus cuentas de cuotas. Y si bien -siempre de acuerdo con las fuentes consultadas- no preocupan los índices de incobrabilidad y morosidad (están en sus niveles tradicionales), tampoco se quiere poner en peligro el único instrumento de crédito que tiene hoy el público. Por eso también la cautela en las tasas a aplicar: «Si pasáramos de 0% a 50% anual, digamos, la gente haría todas sus compras en un solo pago para evitar abonar intereses exorbitantes. De esta manera, rápidamente se quedará sin límite de compra, porque todavía le jugarán en contra las cuotas que acumula desde la vigencia del plan», dice la fuente.
• La recuperación del consumo y el reacostumbramiento de los consumidores a endeudarse en cuotas. Uno de los objetivos del plan en su concepción fue justamente ese: hacer que el público volviera a considerar financiarse a mediano plazo, para lo que estaban dispuestos (y lo hicieron) a bonificarles el interés. Cumplido ese objetivo, y con algunos rubros en fuerte suba de ventas, ya no se justifica el beneficio a los ojos de quienes lo concedieron.
• Beneficios
Hay un argumento adicional para cortar el plan: las administradoras de tarjetas han recortado los aranceles que les cobran a los comercios por sus ventas con plástico, y los usuarios ya tienen el beneficio del reintegro del IVA a esas compras.
En la actualidad, entre 35% y 45% promedio (el guarismo varía grandemente de acuerdo con el banco y la marca de que se trate) de las ventas con tarjetas se hacen bajo el paraguas del plan cuotas sin interés, porcentaje que ni banqueros ni administradores de medios de pago esperan que se modifiquen de manera radical. «Cada cien pesos de gasto generará un monto por intereses de entre $ 2 y $ 4 en total. No nos parece que nadie vaya a dejar de financiarse en cuotas por esa plata», asegura un banquero. En la actualidad, el sistema tiene un ticket promedio de entre $ 35 y $ 40, y un consumo mensual por cuenta cercano a los $ 500. Los consumidores están pagando alrededor de 40% de sus saldos, y posponiendo el resto. Esta cifra es bastante similar a la que se verificaba (en pesos) antes del fin de la convertibilidad.




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