Podemos esbozar un sinfín de razones para explicar por qué a una suba como la del lunes pasado le puede seguir un desplome de 1,93% como el que tuvimos ayer y que esto y lo contrario -es decir, a la baja le siga eventualmente una suba-es enteramente racional. La más simple y tal vez la más precisa de estas razones es que los que corren son tiempos difíciles (o si se quiere, peligrosos) para cualquier inversor.
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Objetivamente, el anuncio de que los pedidos de seguro de desempleo tocaron el máximo de los últimos seis años, que la aseguradora AIG marcó su tercer trimestre consecutivo de pérdidas, que la calificación de la deuda de American Express podría caer (lo peor del día pasó por el sector financiero), que las ventas de las grandes tiendas minoristas durante julio fueron inferiores a lo esperado o que el precio del petróleo avanzó 1,2 por ciento a u$s 120,02 por barril (la explosión del oleoducto turco hizo que subiera un máximo de 2,7 por ciento), alcanzan para justificar que el Promedio Industrial cerrara en 11.431,43 puntos y que la búsqueda de un refugio redujera la tasa de los treasuries a 3,945 por ciento anual.
Claro que si queremos entender por qué el sector financiero fue lo peor de la jornada, tenemos que mirar a otro lado. Esto es, a la noticia de que el "honorable" Citigroup "no negaba" -¿será que alguien no tiene la valentía de admitirlo?- que había vendido a sus clientes títulos de alto riesgo aduciendo que eran "tan seguros como el efectivo" (¿eso no es una estafa?).
Es cierto que a la estructura de capital del banco más grande de los Estados Unidos -golpeada por más de una mala inversión en los últimos tiempos, pero "apuntalada" por la Fed-esto no la afecta significativamente, aunque la multa de u$s 100 millones y los más de u$s 7.000 millones que deberá desembolsar recomparando estos títulos hablan que a partir de ahora su " inmaculado" prestigio no será tan inmaculado (atención que hay otras entidades culpables de lo mismo). Como inversores, tal vez haya sido mala la noticia del Citi, pero éticamente -que es lo importantesiempre es bueno que se devele el nombre de un bandido, sea quien sea.
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