1 de julio 2002 - 00:00

Un semestre que trajo más zozobras

La última rueda sintetizó un poco lo vivido en el último semestre. Un arranque negativo, aunque no mucho, un mercado que gana terreno, sólo para quedarse aguardando a ver si hay alguna noticia o sorpresa con la cual justificar más alzas o aunque más no sea quedar del lado ganador, y el abatimiento que se acelera hacia el final.

Todo esto caracterizado por una falta total de noticias o la decisión de hacer oídos sordos a las mismas, y la propia dinámica de los inversores que es lo que determina de manera casi exclusiva el comportamiento de los precios. El resultado de esto es claro, hasta que no se cambien las expectativas de los inversores (algo que va mucho más allá de los resultados numéricos de las empresas, o los datos de la macroeconomía), el mercado no encontrará sustento para volver a ganar terreno. Lo concreto es que ha imperado la desconfianza, lo que se refleja no sólo en la pérdida de la última rueda, cuando el Dow cerró en 9.243,26 puntos, cediendo 0,29%, sino en la mucho más gravitante baja de 7,77% que han tenido las blue chips en el semestre. El número de por sí es importante, pero de alguna manera refleja que todavía existe cierta confianza de base por las "mejores fichas" del tablero, especialmente si tenemos en cuenta el desplome del NASDAQ que perdió casi un cuarto de su valor. Estas bajas que de por sí son graves para los inversores locales asumen proporciones de gravísimas para los extranjeros que además enfrentan la desvalorización de casi 10% que ha sufrido el dólar en este período. Es claro que el mundo ha dejado de confiar en su mercado rector, y esto es por mucho más que una mera cuestión de escandaletes contables.

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