A pesar de las idas y vueltas, las críticas y los elogios de los distintos sectores de la política y la producción, el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur avanza. El Gobierno se reunirá hoy con los embajadores del bloque referenciado en Bruselas para avanzar en el tramo final del documento firmado en junio de 2019. Argentina hará hincapié en la necesidad de mayor flexibilidad en las denominaciones de origen y pedirá una declaración de apoyo en la cuestión Malvinas.
Alberto Fernández tiene a su cargo la presidencia pro tempore del Mercosur y luego del apoyo que recibió por parte del bloque europeo en la renegociación de la deuda externa, busca acelerar la puesta en marcha del tratado. En este momento las discusiones pasan por la revisión legal del acuerdo y según adelantaron a Ámbito fuentes de la Cancillería Argentina, la reunión con los embajadores de la Unión Europea, Alemania, España, Portugal, Francia e Italia entre otros, será a las 15 y en formato de videoconferencia.
Funcionarios explicaron a este medio que “el punto más complicado está relacionado con los usuarios previos de las implicaciones geográficas protegidas”. Se trata de fabricantes que ya exportan productos a terceros países con denominaciones de origen que están implicadas en el tratado.
Para ejemplificar la situación se presentaron los casos de unas 300 empresas brasileñas, unas 170 argentinas, 50 uruguayas y 3 paraguayas. Si no se modifican los términos en esta revisión legal estas firmas deberían cambiar la composición de sus productos o dejar de exportar. Los quesos reggianito y parmesano,como así también la champaña son algunos de los afectados.
De acuerdo a lo que explicaron desde la cartera de Felipe Solá, los avances que se den en el día de hoy serán discutidos el 22 y 23 de febrero cuando se lleve a cabo la primera reunión del año del grupo de mercado común del Mercosur. En rigor, en ese contexto se revisarán todos los acuerdos de negociación externa que maneja el bloque.
Si bien el Gobierno pone reparos de protección a la industria nacional, a diferencia del escenario planteado dos años atrás, las mayores objeciones al tratado ahora surgen desde los parlamentos europeos. Los principales rechazos vienen de las organizaciones no gubernamentales que luchan contra el cambio climático y el sector agropecuario.
La resistencia se hace escuchar fuerte en Francia, donde los ambientalistas consideran que las condiciones exigidas en el documento puramente declarativas y no vinculantes y los ganaderos franceses, que son los principales productores de carne de vacuno en Europa, señalan que el acuerdo “es una catástrofe”, porque acepta la importación a Europa de 99.000 toneladas de carne de vacuno del Mercosur con un arancel del 7,5%.
De todas maneras la Unión Europea se muestra dispuesta a acelerar el proceso. La semana pasada el secretario de relaciones económicas internacionales de la Cancillería Argentina, Jorge Neme, se reunió con la Secretaria de Asuntos Europeos de Portugal, que está a cargo de la Presidencia del Consejo de la Unión Europea y se llevó el compromiso de su contraparte para acelerar las gestiones.
El Gobierno también hará hincapié hoy en la necesidad de aprobar una declaración de apoyo relativa a la Cuestión Malvinas. Con la salida del Reino Unido del bloque comunitario, las partes están más cerca y es un tema de especial interés para Alberto Fernández que sancionó tres proyectos de ley el año pasado para reforzar la postura de soberanía.
La Unión Europea es el tercer socio comercial de Argentina con un comercio bilateral de u$s 13.344 millones. El año pasado la balanza comercial arrojó para el país un superávit de u$u94 millones y fue el bloque regional con mayor nivel de intercambio.
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