Las liquidaciones de algunos exportadores, sumadas a la efectiva estrategia del Banco Central, hicieron bajar ayer el dólar a $ 2,10. El Central no vendió billetes, pero amenazó con hacerlo en tres oportunidades. Los insistentes rumores de una fuerte intervención buscando "planchar" de lleno la divisa bastaron para revertir la tendencia alcista. Curiosamente, el Central parece obtener mejores resultados cuando no interviene que cuando lo hace. Pero la de ayer es una estrategia de la que no se puede abusar, porque se pierde credibilidad. En las tres ruedas anteriores debió vender u$s 50 millones diarios. De todas formas, hay quienes esperan presiones alcistas en los próximos días empujadas por tres factores: el pago de sueldos de febrero, el comienzo de la devolución de los depósitos reprogramados y el aumento de los retiros en cuentas a la vista, que ahora recibirán los saldos de las ventas de inmuebles y autos cero kilómetro realizadas con los certificados de depósitos.
Pero con el correr de las horas a ello se le sumaron las Finalmente, si bien el Central realizó tres tandas de pedidos de ofertas a través del sistema Siopel-Forex del Mercado Abierto Electrónico (MAE) (a las 11, 13 y 15) jamás intervino. Pero el amague de una masiva intervención bastaron para mantener los precios acotados e inclusive generar un leve descenso en el segmento mayorista que concluyó a $ 2,01 para la venta y $ 1,99 la punta compradora. Además, la baja también se trasladó a las compras con cheque que se pactaron a $ 2,25, mientras que la variante a futuro, más precisamente a 30 días, cayó a $ 2,30.
No es la primera vez que la autoridad monetaria logra mejores resultados no interviniendo que haciéndolo. Una semana y media atrás implementó similar medida con igual éxito. Pero se trata de una estrategia de la que no se debe abusar, porque se pierde efectividad y credibilidad.
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