• Carencia del producto, situación que no ocurre en la Argentina desde la década del '90. En este capítulo pueden sumarse problemas en el transporte de alta tensión que inhabilitan repentinamente la fuente de donde se está abasteciendo el sistema. En ambos casos se producen apagones, porque la cantidad de afectados puede llegar a millones de usuarios. Cuando falta electricidad, los apagones son programados. Si el problema es de transmisión, el corte es imprevisto y dura poco tiempo, el necesario para poner en funcionamiento una fuente alternativa de generación.
• Los problemas en media-tensión afectan a un número importante de usuarios, como en el caso de ayer en Vicente López, porque un cable de esas características puede abastecer un barrio o varias manzanas. La cantidad de afectados aumenta si la avería arrastra a una subestación o más cableado.
• Los cortes en baja tensión son aun más circunscriptos, pueden afectar sólo a dos o tres manzanas, o menos cantidad de usuarios.
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