Desde el fin de la convertibilidad, el Banco Central emitió $ 4.500 millones, $ 1.000 millones más que lo previsto en el programa monetario. El dinero fue para los bancos a través de redescuentos ($ 3.000 millones); otra parte, al Banco Nación para financiar al gobierno ($ 1.100 millones), mientras que unos $ 700 millones fueron directamente como aportes al Tesoro. Una parte de estos $ 4.800 millones fue absorbida por colocaciones de Letras (entre $ 300 y $ 400 millones). El Ministerio de Economía y el BCRA, ante esta situación, ya se están preparando para negociar con el FMI una flexibilización de las metas monetarias. Con la salida de depósitos y la liberación gradual del "corralito", será necesario un fuerte volumen de emisión para asistir a los bancos. El Central prepara una normativa para darles más transparencia a los redescuentos, que -prometen- no discriminará entre entidades nacionales y extranjeras. Este último es el tema clave y figura en la mesa de negociaciones que Roberto Lavagna está manteniendo con representantes de bancos. Si no se corta esta tendencia de emisión fuerte, se repetirá la suba del dólar y de los precios ya observada desde enero.
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Altas fuentes del Palacio de Hacienda reconocieron que «para levantar las restricciones financieras será necesario asistir a los bancos a través de redescuentos. Y para eso no hay otro remedio que emitir más».
El programa monetario comenzó a implementarse en febrero. Apenas tres meses después, ya quedaron superadas las metas que se habían establecido. En total, suma $ 4.800 millones de emisión, pero que fueron absorbidos (o esterilizados) parcialmente por unos $ 400 millones de stock de Letras del Banco Central.
De todas formas, en la autoridad monetaria se preocupan por aclarar -sin convencer demasiadoque no se está incumpliendo con lo dispuesto por el Presupuesto: «La meta de emisión es anual, con lo cual hay tiempo para ponerse en regla. De todas formas, todo será revisado en las próximas semanas».
Por supuesto, sólo mencionar la posibilidad de un incremento de la emisión monetaria trae a la memo-ria los recuerdos de la hiperinflación de 1989 y 1990.
«Los bancos deberán ingeniárselas para retener aunque sea parte de ese dinero que quedará liberado. Desde el Central insistiremos con la emisión de Letras para absorber liquidez», explicaron altos funcionarios del BCRA.
El principal temor es que ese dinero termine presionando al dólar. Y que un incremento en el valor de la divisa provoque una escalada todavía más grande en los precios.
La propuesta de Economía que está dentro del proyecto del plan BONEX es la siguiente: aumentar la posibilidad de extracción de cuentas a la vista de $ 1.200 a $ 2.000 el primer mes e ir incrementándolo sucesivamente hasta llegar a $ 5.000 el cuarto mes. Luego, a los 120 días, quedarían totalmente liberadas las restricciones.
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