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A media luz los dos (en Olivos)
Apenas escuchó esta respuesta Barañao se apresuró a comunicarse con Macri con el sí. La decisión prolonga una tradición criolla: la corporación científica la integran profesionales con estabilidad laboral que se autogobiernan y van adaptando su piel a los gobiernos que pasan. Su universo es complejo y hermético -como el de los militares y los curas- que es incomprensible para quienes lo miran desde afuera.
Cristina habló horas y horas ayer en Olivos. Lo más interesante lo charló a solas con Capitanich e Insfran, bastoneros de un plan de captura del Partido Justicialista cuya legalidad está floja y debe estabilizarse cuanto antes. En estas horas su apoderado Jorge Landau será notificado de un fallo de la Cámara Nacional Electoral que pone como límite para la normalización del partido el 30 de junio. Esa decisión, aprobada por los jueces hace más de un mes, se demoró en la firma en la intención de no perturbar el proceso electoral. Es un expediente que inició Eduardo Duhalde antes de las PASO que cuestiona la legalidad de la actual conducción de Eduardo Fellner. Ese fallo le da algo de razón a Duhalde y ordena que antes de esa fecha haya elecciones internas.
La reunión de ayer despejó una incógnita: si Eduardo Fellner, perdedor en Jujuy, renunciará a la conducción. No lo hará y seguirá a cargo del proceso de normalización. "¿Vas a ser candidata a presidir el partido?", le preguntaron. "¡Nooooo! -se rio Cristina- Ni ahí... Ya saben que soy muy reacia a presidir ese tipo de organizaciones. Ocúpense ustedes de eso...". Pero continuó el repaso de la situación de los distritos como si fuera a postularse. De candidaturas tampoco habló, algo que esperaban tanto los gobernadores como los legisladores que estuvieron ayer, que ya están en conocimiento del armado que ensaya el peronismo bonaerense para lanzar en marzo la candidatura de Daniel Scioli para el Senado de Buenos Aires en 2017.
Se interesó también en la propuesta de Capitanich de avanzar después de junio en una reforma de la carta orgánica del partido para "federalizar" la conducción. El proyecto que se analizó ayer en Olivos consiste en asignar congresales por distritos pero no en función de la población como hoy, sino mediante una fórmula que le ponga a ese reparto un límite a los distritos grandes y una ponderación en más a los distritos chicos. Es para que la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, y otros grandes distritos no sean los que controlen el partido. Una señal para el plan Scioli de promover su regreso con el acorazado bonaerense, del cual siempre han tenido recelos el resto de las provincias y explica el karma de los gobernadores de Buenos Aires que nunca llegan a la Casa Rosada.
Para quienes aman las paradojas: cuando el radicalismo intenta reformar su carta orgánica para eliminar la elección indirecta de la conducción mediante delegados al Comité nacional, para federalizar el partido, los peronistas buscan lo mismo por el camino contrario, la elección indirecta.


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