31 de marzo 2011 - 00:00

A pesar del fuego aliado, Gadafi pone a rebeldes otra vez en fuga

Los rebeldes antigadafistas se muestran excesivamente dependientes de los misiles occidentales para recuperar terreno. El contraataque de las fuerzas leales los puso ayer otra vez en fuga hacia el este de Libia.
Los rebeldes antigadafistas se muestran excesivamente dependientes de los misiles occidentales para recuperar terreno. El contraataque de las fuerzas leales los puso ayer otra vez en fuga hacia el este de Libia.
Ras Lanuf - Las tropas leales al dictador libio Muamar Gadafi reconquistaron ayer la ciudad petrolera de Ras Lanuf (este), en momentos en que la comunidad internacional mantiene un agrio debate sobre la conveniencia de armar a las desorganizadas fuerzas rebeldes, puestas otra vez en retirada a pesar de contar con el apoyo de los bombardeos aliados. Y mientras los aliados debaten, Estados Unidos trabaja en solitario. Fuentes del Gobierno revelaron ayer que el presidente Barack Obama autorizó misiones secretas de la CIA que acompañen a la labor de la disidencia.

Las tropas de Gadafi entraron en Ras Lanuf, sembrando el pánico entre los insurgentes, que trataban de replegarse hacia Briga, al oeste, bajo disparos de tanques y fuego de artillería.

Ras Lanuf, donde funciona una refinería, está situada 370 kilómetros al oeste de Bengasi, el bastión de los sublevados. Había sido capturada por los rebeldes el 27 de marzo, al amparo de los bombardeos de la coalición internacional contra las tropas de Gadafi iniciados ocho días antes.

Pero el Ejército regular logró el martes frenar la ofensiva de los insurgentes, mal equipados para enfrentar a una fuerza regular, a unos 100 km de Sirte, la ciudad natal de Gadafi. Y desde entonces no paró de recuperar terreno.

«Estamos en un gran problema, nos replegamos», dijo un combatiente, Salama Dadida, a bordo de uno de los centenares de automóviles y camionetas que cruzaban Al Uqaila, a unos 20 km al oeste de Ras Lanuf, en dirección a Briga.

«Queremos que los franceses bombardeen a los soldados» de Gadafi, afirmó otro rebelde en fuga, Alia Ati al Faturi.

El apoyo aéreo de la coalición liderada por EE.UU., Francia y Gran Bretaña, que ayer comenzaron a pasar el mando a la OTAN, hizo sentir su falta en los últimos dos días en la ruta hacia Sirte. «Las tropas de Gadafi nos disparan con cañones y morteros. No podemos con ellos. Nuestras armas son insuficientes», lamentó otro combatiente.

Muertos

Portavoces rebeldes denunciaron además que las tropas de Gadafi estaban bombardeando con artillería pesada el enclave insurgente de Misrata (200 km al este de Trípoli), donde el martes mataron a 18 personas, según fuentes médicas.

Gadafi, en el poder desde hace 42 años, acusa a los rebeldes que desde el 15 de febrero conquistaron vastas zonas de Libia de obrar por cuenta de la red islamista Al Qaeda, y se niega a renunciar.

El presidente de China, Hu Jintao, advirtió ayer en Pekín a su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, que los bombardeos aéreos podrían violar la resolución de Naciones Unidas. Francia, Gran Bretaña y EE.UU. declararon su intención de que Gadafi deje el poder (a lo que se sumó ayer Rusia), pero la Resolución 1.073 de la ONU no prevé ese desenlace.

El primer ministro británico, David Cameron, indicó ayer que su Gobierno no descarta proporcionar armas a los rebeldes, libios, aunque aclaró que todavía no ha tomado una decisión al respecto.

El canciller francés, Alain Juppé, había declarado el martes en Londres en una reunión de países occidentales y árabes (Grupo de Contacto) que estaba dispuesto a discutir una ayuda militar a los rebeldes, aunque admitió que eso no estaba previsto en la resolución de la ONU que autorizó intervenir en Libia para proteger a los civiles de la represión.

El presidente estadounidense, Barack Obama, tampoco excluyó armar a la oposición si la operación se revela insuficiente para debilitar militarmente a Gadafi y sacarlo del poder. «No lo excluyo, pero tampoco digo que eso ocurrirá», comentó Obama. Para ello se le presenta un problema: los informes de inteligencia que advierten que el movimiento opositor ha sido infiltrado por Al Qaeda (ver nota aparte).

A pesar de esa postura, de acuerdo con fuentes anónimas, Obama firmó una de las resoluciones conocidas como «finding» en las últimas dos o tres semanas. Estas órdenes son la principal forma en que la Casa Blanca autoriza las misiones secretas de su agencia de inteligencia, la CIA. Expertos familiarizados con los procedimientos de la agencia aseguraron que estas órdenes están habitualmente diseñadas para permitir una serie de posibles acciones en pos de un objetivo secreto y particular. Para que las operaciones se lleven a cabo necesitan, además, las autorizaciones sucesivas del Gobierno para movimientos concretos.

Italia, Noruega, Bélgica y Dinamarca, miembros de la coalición, se manifestaron contrarios a entregar armas a los rebeldes. El portavoz de la cancillería italiana, Maurizio Massari, alegó que ésa sería «una medida extrema» que, «por cierto, dividiría a la comunidad internacional». También Rusia expresó ayer su rechazo categórico a esos planes.

Agencias AFP, ANSA, DPA, Reuters y EFE, y Ámbito Financiero

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