3 de junio 2014 - 00:00

Abdicó Juan Carlos para aliviar a una España llena de traumas

Los por entonces príncipes Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia, durante su casamiento en Atenas el 14 de mayo de 1962. El monarca firmó el documento de abdicación en favor de su hijo Felipe en el Palacio de Zaragoza, donde luego grabó un mensaje televisado para hacer pública su decisión.
Los por entonces príncipes Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia, durante su casamiento en Atenas el 14 de mayo de 1962. El monarca firmó el documento de abdicación en favor de su hijo Felipe en el Palacio de Zaragoza, donde luego grabó un mensaje televisado para hacer pública su decisión.
Madrid - El rey Juan Carlos de España abdicó ayer sorpresivamente en favor de su hijo Felipe luego de 39 años en el trono, con el propósito de revivir a una monarquía plagada de escándalos en momentos de dificultades económicas y un creciente descontento con la elite política.

Juan Carlos I, coronado con 37 años el 22 de noviembre de 1975 tras la muerte del dictador Francisco Franco, construyó su popularidad al dirigir con pulso firme la transición de España hacia la democracia. Sin embargo, en los últimos tiempos se vio sacudido por incesantes problemas de salud y por varios escándalos, encabezados por la investigación por presunta corrupción a su yerno Iñaki Urdangarin, que salpicó a su hija menor, la infanta Cristina (ver nota aparte).

"He decidido poner fin a mi reinado y abdicar la corona de España", anunció en un discurso televisado en el que aludió a "la larga y profunda crisis económica" que sufre España y durante la cual vio caer su popularidad. "Estos difíciles años nos han permitido hacer un balance autocrítico de nuestros errores y de nuestras limitaciones como sociedad", aseguró, con semblante serio, en un sobrio discurso desde el Palacio de la Zarzuela. "Todo ello ha despertado en nosotros un impulso de renovación, de superación, de corregir errores y abrir camino a un futuro decididamente mejor", agregó, llamando a "pasar a la primera línea a una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas".

El príncipe de Asturias, de 46 años, que junto con su esposa la princesa Letizia logró mantenerse al margen de los escándalos y vio aumentar su respaldo a medida que caía el de su padre, será nombrado próximamente nuevo monarca bajo el nombre de Felipe VI. "Mi hijo Felipe, heredero de la corona, encarna la estabilidad que es seña de identidad de la institución monárquica", aseguró Juan Carlos, quien había dicho hasta muy recientemente que no daría un paso al costado.

"He visto al rey convencido de que éste es el mejor momento para que pueda producirse con toda normalidad el cambio en la jefatura del Estado", había asegurado poco antes el presidente Mariano Rajoy, primero en anunciar la decisión en una declaración institucional convocada de urgencia. Rajoy explicó asimismo haber convocado "un consejo de ministros extraordinario" para hoy, al recordar que el proceso de abdicación, inédito en la actual democracia española, necesitará la aprobación de una ley orgánica.

Para los analistas, el rey quiso aprovechar la popularidad del heredero en momentos en que España se enfrenta al difícil reto independentista en Cataluña -que organiza un referendo de autodeterminación en noviembre- mientras lucha por salir de la crisis económica y superar la corrupción.

Tras conocerse la noticia llovieron las reacciones: desde el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien rindió homenaje a su "excepcional servicio público" durante 30 años, hasta decenas de países, como EE.UU., Ecuador, Colombia, México, entre otros. Se trata del segundo monarca europeo en abdicar en un año.

Agencias AFP, DPA,

Reuters, ANSA y EFE

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