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Abrazo de gol
El abrazo del reencuentro. Juan Román Riquelme saluda a Martín Palermo y lo felicita por el gol. Después lo aplaudiría cuando el entrenador Roberto Pompei decidió reemplazarlo por Viatri. Una nueva ovación para el goleador récord de Boca. El equipo de la ribera jugó mejor y volvió al triunfo al ganarle como local a San Lorenzo.
Fue un abrazo que pareció sentido (aunque haya sido pactado de antemano por los dos protagonistas de uno de los telenovelones más insólitos del fútbol argentino) y sirvió para demostrar que los dos se quieren quedar en Boca después de junio y que, aunque no son amigos, se necesitan y se complementan muy bien. Boca encaminó el partido a los 3 minutos cuando Matías Giménez de cabeza batió a Pablo Migliore, tras córner de Riquelme y lo manejó desde el talento de Román para dominar la pelota y los tiempos del partido.
San Lorenzo, que venía de ganarle a Independiente y a Huracán, volvió a ser un equipo desprolijo, con algunas arremetidas individuales, pero sin juego de conjunto. Mejoró en el segundo tiempo por el temperamento del Kili González, pero muy pocas veces le llegó con peligro a Javier García.
Boca no jugó un gran partido, pero supo regular sus fuerzas y lo definió con un remate cruzado de Palermo tras un pase muy preciso de Román Riquelme que terminó en el abrazo. Los dos saben que si en lugar de pelearse por quién domina el vestuario se unen para que gane Boca van a ganar mucho más los dos, en prestigio y en la consideración del público. Nadie les pide que vayan a cenar o al cine juntos, pero sí que se complementen como lo hicieron ayer o como lo vienen haciendo desde hace una década.


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