El famoso barítono ruso Dmitri Hvorostovsky murió ayer en Londres a los 55 años como consecuencia de un cáncer cerebral, según informó su familia. La enfermedad le generaba, entre otros, problemas para mantener el equilibrio. Recibía tratamiento en Londres, donde residía con su familia. Para el director del Teatro Bolshoi, Vladimir Urin, Hvorostovsky era único. "Poseía una musicalidad sin igual y un increíble aura como actor". También el presidente ruso, Vladímir Putin, manifestó a través del portavoz del Kremlin su "más sincero pésame" a los familiares, amigos y admiradores de Hvorostovsky, entre los que él mismo se encontraba. Según añadió, su éxito reflejaba "tanto la cultura rusa como la global".
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Hvorostovsky, una de las mayores estrellas líricas de los últimos tiempos, había nacido en 1962 en la ciudad siberia de Krasnoyarsk, donde estudió arte y canto. Dio sus primeros pasos en una banda de rock y su carrera internacional comenzó al ganar un concurso de ópera en Cardiff, Gales. Desde entonces, cantó en celebrados festivales como el de Salzburgo, y en muchos de los principales teatros mundiales, como el Metropolitan Opera House de Nueva York y las Óperas de Viena o Berlín. En el Teatro Colón cantó en dos oportunidades en la década del 90: hizo el papel de Don Alfonso en "La favorita", de Gaetano Donizetti (1995), y dos años más tarde el de Onegin en la ópera "Eugene Onegin", de Piotr Chaicovsky.
A pesar de su enfermedad, en los últimos años había ofrecido varias aclamadas actuaciones junto a Anna Netrebko. En mayo de 2017, dio la sorpresa al interpretar un aria de "Rigoletto" en el Met de Nueva York y en septiembre, el Gobierno ruso le entregó la Orden del Mérito por la Patria.
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