2 de octubre 2012 - 00:00

Adiós a Getino, un utopista del cine

Octavio Getino, codirector de «La hora de los hornos» junto con Pino Solanas, y teórico del «cine liberación».
Octavio Getino, codirector de «La hora de los hornos» junto con Pino Solanas, y teórico del «cine liberación».
Fueron velados anoche, en el Aula Magna de la Enerc, los restos de Octavio Getino, conocida figura del cine político de otros tiempos, censor permisivo (fue designado al frente del disuelto Ente de Calificación en 1973), teórico del Tercer Cine y ocasional presidente del entonces INC a partir de la asunción de Carlos Menem. René Mugica era el titular, pero renunció en seguida, y al poco tiempo también lo hizo Getino cuando el gobierno Menem adoptó su sesgo liberal.

Nacido en León, España, 1935, y criado desde chico en la Argentina (pese a lo cual nunca perdió el ceceo ibérico), su nombre trascendió junto al de Pino Solanas en 1969, con el tríptico de agitación y propaganda «La hora de los hornos», legendario documental que fue prohibido por el gobierno del general Onganía. En el Festival de Pesaro había tenido su première mundial. La obra se exhibió acá en forma clandestina, como «acto militante», y es todavía famosa en los anales del cine político mundial. En la actualidad, Solanas está realizando otro documental sobre el «making» de «La hora...». En 1971 ambos hicieron, también para difusión clandestina, «Perón, la Revolución Justicialista» y «Perón: actualización política y doctrinaria para la toma del poder», dos amplios reportajes al líder entonces exiliado en Puerta de Hierro. Junto al tucumano Gerardo Vallejo, Enrique y Nemesio Juárez, Pablo Szir y otros amigos crearon además el Grupo Cine Liberación, cuyos lineamientos teóricos corresponden precisamente a Getino. A diferencia de Solanas, mucho más práctico, Getino fue más que nada un teórico, un utopista al que este diario definió una vez como «un espectador calificado».

En 1973, fue nombrado interventor del famoso Ente de Calificación Cinematográfica, tarea en la que apenas duró tres meses, ya que prohibió una sola película, un documental amarillista italiano donde se mostraba la ablación de una niña musulmana. En cambio, autorizó decenas de films sin cortes (algo que desde la abolición del Ente en 1983 por parte de Manuel Antín, durante el alfonsinismo, es usual), y propuso sesiones públicas donde los miembros del Ente debían dar sus opiniones delante de estudiantes que acababan de ver la obra a calificar. La autorización de «Ultimo tango en Paris» trajo consigo una denuncia penal.

Paradojas de la historia: en 1975 se estrenó su película «El familiar», metáfora de la declinación de las aristrocracias provinciales basada en la leyenda folklórica del título. El film se iniciaba con un cartel explicatorio en el que Getino, de alguna forma, se disculpaba por el uso de ese lenguaje metafórico, o simbólico, que atribuía a las condiciones de represión durante el gobierno militar previo a 1973. Y terminaba diciendo ese cartel que «Ahora que esas condiciones han cambiado ya no sería necesario ese lenguaje». Lo tristemente irónico fue que, después de muchas postergaciones, «El familiar» tuvo su estreno durante el gobierno de Isabel Perón y el auge de las fuerzas parapoliciales de López Rega, algo que no estaba previsto en ese cartel. Getino fue también cuentista, premio Casa de las Américas 1963 con un libro hoy olvidado, «Chulleca».

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