31 de julio 2012 - 00:00

Adiós a un vanguardista

Chris Marker, con un mediometraje creado con foto fija en 1962, influyó en varias generaciones de cineastas, entre ellos Terry Gilliam con «12 monos».
Chris Marker, con un mediometraje creado con foto fija en 1962, influyó en varias generaciones de cineastas, entre ellos Terry Gilliam con «12 monos».
París - El escritor y artista multimedia francés Chris Marker, asistente de Alain Resnais, documentalista y autor del célebre film «La Jetee», murió en París a los 91 años. Nacido el 29 de julio de 1921 como Christian Francois Bouche-Villeneuve, en Neuilly sur-Seine, Marker es reconocido como el creador del denominado «ensayo fílmico». Su carrera comenzó cuando con más de 30 años se unió al grupo conocido como «rive gauche», contemporáneo al de la Nouvelle Vague pero con otras ideas respecto al lenguaje cinematográfico.

Su primer trabajo fue en «Olympia 52», a propósito de los juegos olímpicos de aquel año, y el segundo el corto «Les status meurent aussi», codirigida con Alain Resnais. En 1955 volvió a trabajar con Resnais, esta vez como asistente en la realización de su documental sobre el Holocausto titulado «Noche y niebla» que explora, con material de archivo. Con los documentales, «Dimanche a Pekin» (1956) y «La lettre de Siberia» (1957) lanzó la impronta de su obra posterior, el comentario fuera de cámara, el «montaje dialéctico» al modo de Sergei Eisenstein. Más adelante dirigió «Description de un combat» (1960), sobre el conflicto israelí, y «¡Cuba sí!» (1961), una mirada rigurosa sobre Cuba a poco de la llegada de Castro al poder.

Sin sembargo, su trabajo más celebrado es la ficción fantástica «La Jetée» («El muelle», 1962), adaptada en 1995 muy libremente por Terry Gilliam en «12 monos». El film, de media hora, discurre tras una guerra nuclear cuando científicos al servicio de los triunfadores concluyen que el único modo de salvar a la humanidad es viajando por el tiempo. En realidad lo que pretenden es enviar a alquien al pasado para pedir ayuda, o al futuro para buscar una solución a ese presente, eligiendo para esa tarea a un prisionero.

El relato, independiente y experimental, sobre el poder de la memoria en tiempos de la Tercera Guerra Mundial, está armado a través de fotos fijas, en la que un hombre requiere recrear a su amada, Marker generó un enorme entusiasmo por un nuevo cine y sirvió de fuente de inspiración a muchos cineastas que descubrieron que era posible innovar.

«El material de `La Jetée`» -contó- fue fotografiado con una cámara Pentax 24x36, y el único pasaje de cine, que dura lo que un parpadeo, con una Arriflex de 35mm que me prestaron por una hora». El film que se hizo conocido en los tiempos de las fotonovelas cautivó al público, se convirtió en obra de culto de salas de arte y ensayo. Su banda de sonido, han hecho notar algunos músicos, inspiró (quizá demasiado) a Gato Barbieri para su famoso tema de «Último tango en París».

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