La contracara perfecta, porque cuando un mercado está en un momento virtuoso sube y se expande. Justamente a la inversa de lo visto ayer, con un recinto muy contraído y que mostró la otra cara de la moneda, bajó nuevamente en precios y debió soportar perder liquidez y encogerse en volumen. Lo que delata que a no ser por una oferta muy razonable, si se lanzaban más órdenes de venta al ruedo, las mismas caerían en un vacío de demanda y con la inevitable consecuencia de ver las cotizaciones siendo la única variable de ajuste. Ergo, porcentual de caída más dilatado que el asumido y que se limitó al 1%, soportable. En el exterior no sucedió demasiado, donde de lo incoloro en general, el Bovespa se constituyó como el más beneficiado y repitiendo el 0,9% de aumento. El Dow Jones basándose en menudencias habituales sumó otra "gota" al gran vaso de sus avances históricos y fue del 0,34%. Los europeos reiteraron a sus índices en un "mix", con la mitad en suba y la otra con descensos. El Merval se movió pesadamente, flojo por momentos y que le hizo peligrar el piso de los 3.400 puntos, con máximo en 3.675. Final más debilitado, sólo con 3.837 unidades. Diferencias de 15 alzas contra 46 que perdieron cotización confirmaron lo adverso del momento que se vive en Buenos Aires. Los montos negociados no pasaron de $ 36 millones, con el máximo peso por parte de Tenaris que consumió $ 8 millones.
La "nota de color" entre líderes en toda la nómina solamente YPF se marcó con suba del 2,2%, pero muy reducida en negocios (y que apenas treparon de los $ 6 millones). Ventas en toda la línea principal, entre más del 1 y hasta más del 2%. Privando el desinterés, la oferta debió adecuarse. La Bolsa, chata.
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