En los buenos nuevos tiempos, nadie tiene motivos para entorpecer su compromiso como cineasta independiente genuino, totalmente incapaz de dejar que su vuelo creativo sea truncado por algún amigo de Butch Cassidy. Es que en los últimos años se venía dando una tendencia que ahora se ha comprobado por completo: los principales interesados en adquirir los derechos de los films indies que debutan en el Festival de Sundance no son estudios hollywoodenses, sino empresas de internet necesitadas de películas de bajo costo que puedan dar publicidad al estrenarse comercialmente no en un cine, sino en una plataforma de streaming.
Eso no implica que no haya gente de los grandes estudios observando qué es lo que se exhibe en Sundance, sólo que empresas como Amazon no dudan un segundo en pagar 10 millones de dólares por un drama sobre los conflictos de un tipo de clase baja que vive de changas interpretado por Casey Affleck ("Manchester by the Sea")
La segunda firma dedicada a convertir cineastas independientes en directores mainstream de un plumazo es otro gigante digital, Netflix, que a decir verdad dada su condición de líder en la materia debería haber apostado más fuerte que Amazon. Unos años atrás, las empresas de internet sólo apuntaban a documentales y rarezas, pero evidentemente ahora lo que les sirve es demostrar al público que tienen estrenos de cine.
Los cineastas indies que antes esperaban ansiosos para ser parte del establishment, ahora pueden despreocuparse por su integridad creativa; sólo tienen que digerir que hicieron un largometraje que la gente va a ver en una tablet .
| Diego Curubeto |


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