29 de mayo 2014 - 00:00

Al Sisi legitimó su poder en los comicios egipcios

A lo largo de los últimos meses, la plaza Tahrir había alojado diversas protestas contra el régimen militar. Sin embargo, anoche fue copada por partidarios del mariscal.
A lo largo de los últimos meses, la plaza Tahrir había alojado diversas protestas contra el régimen militar. Sin embargo, anoche fue copada por partidarios del mariscal.
El Cairo - El mariscal Abdel Fatah al Sisi, cabeza del golpe de Estado que derrocó al islamista Mohamed Mursi, lograba al cierre de esta edición una aplastante victoria en los comicios presidenciales en Egipto, de acuerdo con la televisión estatal, tras la extensión por un día del proceso electoral en el que estuvo proscripta la Hermandad Musulmana y el nivel de abstención fue muy elevado.

Con el escrutinio del 15% de los colegios electorales, fuentes estatales otorgaban a Al Sisi, exjefe de las Fuerzas Armadas, un triunfo con el 93% de los votos (4.215.699 sufragios) frente al 2,95% (133.548 sufragios) de su único rival, el líder de izquierda, Hamdin Sabahi. El porcentaje de votos nulos era del 3,69% en los 2.000 centros escrutados. Los resultados oficiales se darán a conocer el 5 de junio.

Estos primeros resultados oficiosos confirmaban las proyecciones de los expertos, que daban ganador al mariscal, favorecido por su papel en la detención y destitución de su predecesor, el islamista Mohamed Mursi, en julio de 2013 y en la posterior represión contra sus partidarios que se saldó con más de 1.400 muertos.

Las mismas fuentes gubernamentales que filtraron el triunfo de Al Sisi omitieron la cifra de participación en las elecciones luego que en los dos primeros días de los comicios sólo llegó al 37%, muy lejos del 51,85% de 2012 cuando Mursi fue electo como el primer presidente democrático en la historia del país. Eso llevó a la Comisión Electoral a extender el martes por un día más el proceso y a amenazar con la cárcel a quien no emitiera su voto. Además, el Gobierno dio asueto a sus funcionarios y entregó pasajes gratis de transporte para asegurarse una mayor afluencia a las urnas.

Al Sisi había insistido durante la campaña en que deseaba un apoyo masivo en las urnas y esperaba con eso ganar legitimidad. Aseguró entonces que esperaba como mínimo 45 millones de votos de los 53 millones de votantes del país árabe más poblado del mundo.

Sabbahi, que había amenazado con retirar su candidatura, afirmó que se alargó la votación "para manipular los resultados y los niveles de participación". El izquierdista, de 60 años, no consiguió convencer a la población, dispuesta a ceder libertades a cambio de que otro militar, como todos los presidentes anteriores a Mursi, lidere el país y se recuperen la economía y la estabilidad.

"Se está resquebrajando la imagen de él que el régimen intentó promover. Sobrevaloraron el apoyo que tiene" entre la población, consideró Shadi Hamid, un investigador del Saban Center.

Desde el golpe de Estado, los medios de comunicación se han rendido a los pies del mariscal retirado, cuyas fotos empapelan las calles de Egipto. Desde el lunes, cuando comenzaron las elecciones, los presentadores y comentaristas se esforzaron por convencer a los ciudadanos de que fueran a votar, alternando súplicas y amenazas.

"Nadie fuera de Egipto o en Occidente pensó en ningún momento que eran unas elecciones libres y justas", explicó Hamid, pero esta ampliación de la votación "hace que el régimen parezca incompetente, cosa que dará argumentos a la Hermandad Musulmana para decir que lo habían denunciado desde el principio".

Los seguidores de Mursi, objetivo principal de la represión del Gobierno de facto, lideraron el boicot de los comicios y adelantaron que no reconocerían los resultados.

La sangrienta represión le costó a Al Sisi algunas críticas de los países occidentales y de la ONU, pero también le consiguió una importante popularidad entre los egipcios que rechazaron la agenda islamista del derrocado mandatario.

Para el politólogo Gamal Abdel Gawad, el exjefe del Ejército no "necesitaba ponerse objetivos tan altos en la participación, ya que cuando no hay duda sobre el resultado de unos comicios, no es fácil incitar a la gente a desplazarse para votar". Ayer por la mañana, varios colegios electorales estaban completamente vacíos, mostrando una imagen que se había sucedido en los dos días previos.

Agencias AFP, EFE,


Reuters, ANSA y DPA

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