1 de abril 2011 - 00:00

Alarma por alta radiactividad en el mar japonés

El presidente Nicolas Sarkozy se reunió con el primer ministro Naoto Kan en el marco de su visita a Japón. Durante su estadía defendió el uso de energía nuclear.
El presidente Nicolas Sarkozy se reunió con el primer ministro Naoto Kan en el marco de su visita a Japón. Durante su estadía defendió el uso de energía nuclear.
Tokio - De acuerdo con la operadora Tokio Electric Power (TEPCO), se disparó la radiactividad en el mar japonés. En los alrededores de la central de Fukushima la yodina sobrepasa en 4.385 veces el límite legal, lo que supera a la cifra récord de 3.355 registrada ayer en muestras de agua 330 metros al sur de un desagüe cercano a los reactores 1 a 4 de la central. Asimismo, una nueva muestra tomada en las inmediaciones del reactor 1 señala que los niveles de cotaminación son 10.000 veces superiores a lo tolerado.

A pesar de estas informaciones, el Gobierno japonés rechazó la recomendación de la Agencia Internacional de Energía Atómica de ampliar la zona de exclusión nuclear de la que hasta ahora se ha evacuado a todos sus ciudadanos. La oficina atómica de la ONU había propuesto la medida después de que la contaminación en la localidad de Iitate, de 7.000 habitantes, situada a 40 kilómetros de la planta, desbordó los límites normales. La ampliación de la zona de exclusión habría supuesto el desplazamiento de unos 130.000 habitantes más, que se sumarían a los 70.000 ya evacuados.

Lo que sí ha hecho sin más dilación el Gobierno es dar orden de que se incrementen las medidas de seguridad en las 55 plantas atómicas del país con efecto inmediato. Antes del desastre, que afectó gravemente al complejo nuclear y la red de distribución, la energía atómica suponía el 30% de la capacidad de generación eléctrica de Japón; un porcentaje que se pensaba incrementar hasta el 50% para 2030, uno de los más altos del mundo. Ayer la contaminación llegó incluso

-en dosis prácticamente imperceptibles- a la lluvia de Nueva York y a productos lácteos en Estados Unidos.


En ese marco, los equipos de emergencia continuaron ayer la lucha para retomar el control del complejo atómico de Fukushima, situado unos 240 kilómetros al norte de Tokio, de donde se sigue fugando la radiación.

El miércoles había sido detectado humo que salía de la central Fukushima II, situada a varios kilómetros de la primera y que se encontraba estable desde el terremoto. Las autoridades afirmaron que el humo procedía de un panel de distribución eléctrica.

En ese marco, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, expresó ayer el apoyo de los países del G-20 a las autoridades japonesas en plena urgencia nuclear, pero reiteró que es favorable a esta energía aunque considera necesario reforzar la seguridad en esa materia. «Nos hemos comprometido a reducir los gases de efecto invernadero. Pero para cumplir eso, no hay 150 soluciones, está lo nuclear», aseveró desde Tokio.

El mandatario denunció a los que, a diferencia del primer ministro japonés, Naoto Kan, como es el caso de la canciller alemana Angela Merkel, tomaron decisiones precipitadas de urgencia en torno al futuro de la energía nuclear. «No es tiempo de tomar decisiones precipitadas que sólo muestran carencia de sangre fría», agregó el mandatario francés.

Agencias EFE, AFP y ANSA

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