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Alarma en Japón por falla en una segunda central nuclear
La posibilidad de que la población, en especial los chicos, reciban fuertes dosis de radiación es hoy una inquietud excluyente en Japón. La crisis nuclear dista de estar controlada.
La central nuclear japonesa Fukushima II emitió ayer humo durante alrededor de una hora, dijo a la agencia de noticias Kyodo la empresa administradora TEPCO. El humo salió de una unidad de distribución eléctrica en una sala de turbinas del primer piso pero después desapareció, sin que por el momento haya datos sobre las causas exactas del incidente. Mientras los operadores lidiaban por retomar el control de los dañados reactores nucleares de Fukushima I (Daiichi), unos 240 kilómetros al norte de Tokio, la fuga de radiación seguía y el yodo radiactivo en el mar frente a la planta llegó a niveles récord.
La agencia estatal de seguridad nuclear indicó que las cifras eran 3.355 veces superiores al límite legal.
Ante la emergencia, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) convocó ayer a una conferencia internacional sobre seguridad en Viena para el 20 de junio, y recomendó la evacuación de Iitate, una localidad de 7.000 habitantes cercana a la central averiada debido al peligro radiactivo.
En tanto, más de 100 personas protestaron ayer fuera de la sede en Tokio del operador de plantas nucleares Tokyo Electric Power (TEPCO), gritando consignas de «detengan la energía nuclear».
«No queremos utilizar energía eléctrica que puede matar a las personas», declaró Mina Umeda, estudiante de la Universidad Waseda.
Japón y Tepco desestimaron reiteradamente los peligros de sus plantas nucleares e ignoraron las advertencias, incluyendo un estudio sobre tsunamis en 2007 realizado por un ingeniero en seguridad de la planta.
El estudio concluyó que había apenas un 10% de probabilidad de que un tsunami pusiera a prueba o traspasara las defensas en la planta nuclear Fukushima Daiichi dentro de un lapso de 50 años, según las presunciones más conservadoras.
Las nuevas medidas de seguridad, que estarán terminadas para fines de abril, incluyen preparar energía de apoyo en caso de pérdida de suministro energético, y tener camiones cisterna con mangueras listas todo el tiempo para intervenir y asegurar la mantención de los sistemas de enfriamiento de los reactores y depósitos de combustible usado, indicó el Ministerio de Comercio. Antes del desastre, los reactores nucleares de Japón suministraban cerca del 30% de la energía eléctrica del país. Se pronosticaba que el porcentaje subiría a un 50% para 2030, uno de los más altos del planeta.
El Gobierno y TEPCO reconocieron que no hay un fin a la vista en la crisis nuclear de Japón.
«No estamos en una situación donde podamos decir que tendremos esto bajo control para un cierto período», dijo el secretario jefe del gabinete de Japón, Yukio Edano, en una sesión informativa. El hallazgo de plutonio, un material altamente tóxico, en el suelo de la planta elevó la alarma pública sobre el accidente.
TEPCO intentará rociar resina sintética en algunas áreas del complejo Daiichi para evitar que el polvo radiactivo llegue al aire o sea depositado en el mar por la lluvia. La resina es soluble en agua, pero cuando el agua se evapora se vuelve pegajosa y contiene el polvo.


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