22 de junio 2022 - 00:00

Alemania avizora una recesión por el corte del gas ruso y advierte por crisis mayor que la de la pandemia

La empresa Gazprom alega problemas técnicos para justificar un desplome del 60% en sus despachos. Precios imposibles y depósitos medio vacíos. La industria prevé una caída dramática de su actividad.

PREVISIÓN. El ministro alemán de Economía y Clima de Alemania, Robert Habeck, dijo ayer ante la principal asociación industrial de su país que los efectos de la guerra en Ucrania “podrían convertirse en algo peor que los de la pandemia”.

PREVISIÓN. El ministro alemán de Economía y Clima de Alemania, Robert Habeck, dijo ayer ante la principal asociación industrial de su país que los efectos de la guerra en Ucrania “podrían convertirse en algo peor que los de la pandemia”.

Berlín - El ministro de Economía y Clima de Alemania, Robert Habeck, advirtió ayer que los recientes recortes en las entregas de gas ruso a países europeos constituyen un “ataque” que busca “sembrar el caos en el mercado europeo de la energía”, a la vez que afirmó que la situación amenaza con provocar una crisis peor que la de la pandemia de covid-2019.

“Hablamos de una situación política y económica que podría convertirse en algo peor que la de la pandemia”, dijo Habeck al hablar por el Día de la Industria en la BDI, la federación de la industria alemana. “Lo bueno es que estamos preparados. Trabajamos en un plan que mejora cada día”, buscó tranquilizar.

“La reducción del aprovisionamiento de gas a través del gasoducto Nord Stream 1 es un ataque contra nosotros”, precisó en su un discurso ante los empresarios en Berlín.

Se trata de un “ataque económico” que fue “llevado a cabo de forma deliberada” por el presidente ruso, Vladímir Putin. “Ya hemos visto esta forma de actuar en varias ocasiones, con la reducción de las entregas de gas a Bulgaria, Polonia y Dinamarca”, puntualizó Habeck.

Aviso

El grupo ruso Gazprom anunció en los últimos días un recorte de 40% y luego otro de 33% de sus envíos de gas vía Nord Stream, alegando problemas técnicos. Para enfrentar esa coyuntura, Alemania anunció ayer una mayor generación de electricidad hasta 2024 en sus centrales a carbón, algo criticado por las oenegés ambientalistas y que demorará los planes nacionales para descarbonizar la economía

En tanto, la BDI redujo ayer su previsión de crecimiento económico para 2022 a apenas 1,5% frente al 3,5% previsto antes de la guerra. Según indicó, la interrupción de los suministros de gas ruso haría inevitable una recesión.

Antes de la guerra, la Unión Europea (UE) dependía de Rusia para el 40% de sus necesidades de gas, que en el caso de Alemania se elevaban al 55%, lo que deja un enorme vacío por llenar en un mercado mundial del gas ya muy restringido.

Los precios mundiales del gas se han disparado, lo que ha provocado una aceleración de la inflación y ha creado un mayor dolor de cabeza para los responsables políticos, que intentan sacar a Europa del precipicio económico.

Realidad

El gas ruso se sigue bombeando a través de Ucrania, pero a un ritmo reducido, y el gasoducto Nord Stream 1 bajo el Báltico, una ruta vital de suministro a Alemania, funciona solo al 40% de su capacidad.

La ralentización ha dificultado los esfuerzos de Europa por rellenar las instalaciones de almacenamiento, que ahora están en un 55%, para cumplir el objetivo comunitario de alcanzar el 80% en octubre y el 90% en noviembre, un nivel que ayudaría a pasar el invierno si el suministro se desacelera aun más o si cesara.

El precio del gas de referencia para Europa cotizaba ayer en torno a los 123 euros (130 dólares) por megavatio hora (MWh), con un aumento de más del 300% respecto a su nivel de hace un año.

Alemania, Italia, Dinamarca, Austria y Holanda han activado la primera fase de alerta temprana de su plan de tres etapas para hacer frente a una crisis de suministro de gas.

Como parte de los planes de contingencia de Alemania, el regulador del gas Bundesnetzagentur desveló los detalles de un nuevo sistema de subastas que comenzará en las próximas semanas, con el objetivo de animar a los fabricantes a consumir menos gas.

Europa está buscando más suministros por gasoducto de sus propios productores, como Noruega, y de estados como Azerbaiyán, pero la mayoría ya está llegando al límite de la producción.

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