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Aliados de ETA afirman que pronto anunciará el final del terrorismo
Policías franceses decomisan material en una casa que ocupaba un presunto etarra detenido ayer. Con este acto, España y Francia demuestran que no bajan la guardia pese al anuncio de alto el fuego de la banda terrorista vasca.
«Yo creo que es el final del final en cuanto a la confrontación armada», declaró Txelui Moreno, portavoz de la denominada izquierda «abertzale», un movimiento que reúne de manera informal a los militantes de Batasuna.
Pero el proceso de abandono de la lucha armada por parte de ETA va a necesitar tiempo y «otros comunicados» de la organización armada, añadió Moreno a Catalunya Radio.
«No se puede esperar que de la noche a la mañana se acabe con un enfrentamiento de cincuenta años», consideró Moreno, que subrayó el carácter «unilateral» del alto el fuego que «no pone condiciones».
ETA, que no ha cometido ningún atentado en España en diecisiete meses, anunció el lunes un alto el fuego «permanente, general y verificable internacionalmente», como le reclamaba desde hacía meses Batasuna, formación ilegalizada por la Justicia española en 2003 por sus lazos con el grupo armado.
El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero rechazó como insuficiente el anuncio, por considerar que la organización armada pone las condiciones políticas habituales para su fin definitivo.
«Es evidente que ETA quiere mantener su posición de tutela, de garante de una supuesta negociación o, lo que es lo mismo, que ETA sigue pretendiendo que el fin de la violencia tenga precio», dijo el lunes el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El propio Rodríguez Zapatero fue tajante: «No habrá ningún tipo de diálogo. Sólo esperamos la disolución definitiva de ETA».
Sin embargo, más allá de las declaraciones formales, las autoridades reconocen que la nueva situación presenta diferencias con las fallidas treguas previas. «El comunicado supone un avance en un camino que será muy largo, costoso y difícil», reconoció Zapatero.
Entre bastidores, casi todas las fuerzas políticas admiten también que este anuncio de tregua va bastante más allá de los once que lo precedieron, ya que, por primera vez, ETA se compromete «con un proceso de solución definitivo y con el final de la confrontación armada».
Además se trata, también esto es una novedad, de un cese el fuego «general», es decir, la organización también renuncia a la extorsión de empresarios mediante el cobro del «impuesto revolucionario», su principal fuente de ingresos, y a la estrategia de la «kale borroka», como se conocen los sabotajes y la violencia callejera protagonizada por jóvenes simpatizantes de ETA en el País Vasco.
A lo dicho por Zapatero se sumó ayer el influyente Rubalcaba, quien reconoció que Batasuna (Unidad) está haciendo un importante intento de distanciarse del grupo terrorista.
«Hay que decirle a Batasuna que tiene que mejorar. Yo no niego, porque sería negar la verdad, que Batasuna esté haciendo esfuerzos, pero tiene que hacer el esfuerzo máximo, que es romper con ETA o convencerla de que lo deje del todo», dijo el ministro en una entrevista en televisión.
Cumplir con una de esas dos opciones es la condición que el Gobierno pone para que Batasuna, que considera el anuncio de ETA «una decisión sin precedentes para la paz», pueda aspirar a ser legalizada y así participar en las elecciones municipales de mayo próximo.
Jesús Eguiguren, el presidente del Partido Socialista del País Vasco (PSE) y uno de los principales interlocutores con la izquierda separatista, fue ayer bastante más allá que sus correligionarios Zapatero y Pérez Rubalcaba, al defender que se legalice a Batasuna ya mismo.
Las polémicas declaraciones las frenó el propio ministro del Interior: «No creo que ésa sea la vía», sentenció. Pero la controversia también estalló en la oposición. El que fue ministro del Interior en el Gobierno de José María Aznar (1996-2004), Jaime Mayor Oreja, aseguró que el alto el fuego de ETA forma parte de un acuerdo entre el grupo armado y el Gobierno socialista.
También sus declaraciones fueron, al menos implícitamente, desautorizadas desde la cúpula del partido. La secretaria general de la principal fuerza de oposición, María Dolores de Cospedal, señaló que no tiene «elementos de juicio para saber si lo tiene pactado o no pactado ni para conocer exactamente todos los datos».
Al mismo tiempo, enfatizó que el PP apoyará al Gobierno de Zapatero mientras mantenga el objetivo de derrotar a ETA y rechace negociar con ésta, recogiendo así la preocupación de aquellos sectores políticos que temen que el Gobierno pueda cambiar de idea.
Agencias AFP y DPA

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