14 de octubre 2015 - 00:00

Allende, a favor del amor otoñal y de la eutanasia

“Ahora que estoy sola, sin marido, estoy abierta a los candidatos que pueda haber, porque tengo necesidad de pasión y de amor como cualquier otro. Los años no me pesan”, confesó Isabel Allende ayer en Madrid.
“Ahora que estoy sola, sin marido, estoy abierta a los candidatos que pueda haber, porque tengo necesidad de pasión y de amor como cualquier otro. Los años no me pesan”, confesó Isabel Allende ayer en Madrid.
Madrid - Isabel Allende tiene 73 años y está llena de vida y de proyectos, pero espera que, cuando a ella le llegue el momento de la muerte, "la eutanasia sea legal en todas partes" para que pueda "morir dignamente" y sin que se empeñen en mantenerla "viva a toda costa".

De la necesidad de legalizar la eutanasia habló ayer la escritora chilena al presentar en la Casa de América su exitosísima última novela, "El amante japonés", una obra sobre el amor, la vejez y la muerte publicada hace cinco meses. Con su visita a España, Allende comienza una larga gira de dos meses por varios países europeos en los que ya se ha traducido la novela número 22 de esta escritora que ha vendido más de 65 millones de ejemplares en el mundo y cuya obra está traducida a 35 lenguas.

Publicada por Plaza y Janés, "El amante japonés" es un canto a la vida y a la vejez, "el mejor momento para ser y hacer lo que a uno le place", y en ella se reivindica "el amor en la vejez", un tema poco tratado en la literatura, pero que Allende defendía ayer con pasión.

"No sé si la pasión es más fuerte cuando se acerca la muerte, pero creo que la necesidad de intimidad y de compartir la vida con otro es muy grande en toda edad, y en la vejez es mayor incluso porque cuenta con menos apoyos", afirmó la novelista.

Recientemente, Allende se separó de su segundo marido, el abogado y escritor californiano William Gordon, después de 27 años de matrimonio. También se acaba de cambiar de casa y todos sus vecinos "son nuevos". Hay una, de 87 años, que tiene un amante 14 años más joven que ella y que "la visita de jueves a domingo". Cada jueves, la escritora, "llena de curiosidad", se asoma a la puerta para ver llegar al amante de la vecina, contó ayer entre risas. Y la señora de 87 años le dice que "la pasión y el sexo continúan igual" que cuando era más joven.

"Ahora que estoy sola, sin marido, estoy abierta a los candidatos que pueda haber, porque tengo necesidad de pasión y de amor como cualquier otro. Los años no me pesan", aseguró la autora de "La casa de los espíritus", "Paula", "Hija de la fortuna" y "El juego de Ripper", entre otros libros.

Esta novela la escribió Allende en una etapa muy especial de su vida, debido a la separación de su marido. Le faltaba el amor y decidió "compensarlo" con esta historia. "Nunca he tenido un amante japonés. No sé cómo serán, tal vez pésimos, pero sí pude pensar en que, si yo a mi edad tenía tanta necesidad de amor y tantas ganas de estar enamorada, por qué no iba a ser una cosa común", explicó.

Respecto de la eutanasia, opina que "no es fomentar el suicidio ni matar a la gente porque sea vieja. Se trata de ayudar a morir dignamente al enfermo terminal en vez de mantenerlo vivo a toda costa". Allende sabe lo que es convivir con personas muy mayores. Su madre tiene 95 años y su padrastro, 100. "Están sanos y con ganas de vivir. No se trata de aplicarles la eutanasia". "Pero si mi madre estuviera sufriendo, con una enfermedad terminal, ¿creen que yo la voy a enchufar a una máquina? No. Voy a estar con ella, abrazándola para que muera de la mejor manera posible y, si necesita morfina, ponérsela", aseguró Allende, partidaria de ayudar a morir "de forma legal y con la ayuda de los médicos".

Agencia EFE

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