Entre tanta película reciente en la que el fin del mundo se da de manera catastrófica, «La carretera» se destaca ante todo por el tono minimalista de su propuesta, cuya premisa casi exclusiva pasa por la supervivencia, física y de valores, de sus dos protagonistas. Basada en la novela homónima de Cormac McCarthy, la trama sigue la historia de un padre y un hijo que deambulan por un Estados Unidos que ha sufrido algún tipo de cataclismo y ha quedado reducido a un desierto de cenizas. Los protagonistas buscan comida y elementos útiles, mientras enfrentan diferentes situaciones límite clásicas y mantienen una serie de diálogos sin desperdicio, en los que la humanidad básica lucha por mantenerse a flote en un mundo cruel. Las situaciones opresivas no dan respiro, incluso cuando ceden en intensidad, y la esperanza es tan tenue como sugiere el devenir de la historia. Un film que merece verse con atención.
H.M.
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