18 de enero 2018 - 00:06

Apoya la Justicia denuncias por violencia de género

Uno de los aspectos que frecuentemente encuentro en los comentarios en las redes sociales es que muchas mujeres no saben qué hacer frente a casos de violencia de género. No creo que se deba a que se haya hecho poco difusión desde los medios tradicionales y las organizaciones públicas y privadas. Sino que se trata de un tema difícil de incorporar como verdad cotidiana. Por eso este pequeño aporte para refrescar y reforzar la cuestión.

Hay una imagen que suele aparecer con frecuencia cuando se habla de estos temas: frente al hecho consumado la mujer deberá llegar a una oficina burocrática en la que, más que empezar las soluciones, se agravan sus problemas.

Sin embargo, esto no es necesariamente así. Existe un importante dispositivo de contención de las víctimas por parte del Estado. Si se encuentran en Capital deben dirigirse a la Oficina de Violencia Doméstica que está en la calle Lavalle 1250 (tel: 11 4123-4510) Allí las recibe personal preparado para eso.

Qué habrán de encontrarse? Un equipo que les pedirá que cuenten lo que les pasó. Si está lastimada encontrará médicos que la asistan. También, un grupo de psicólogos que la contienen. Para asegurar su bienestar se la evalúa física y psiquiátricamente. Hay un aspecto que podrá incomodarla, que es la toma de fotos, que registren sus lastimaduras. Pero tiene un objetivo: son necesarias para que se constaten en la causa y permitan avanzar en soluciones.

Todavía existen hombres (por suerte cada vez menos) que se manifiestan preocupados por el avance de la defensa de los derechos de la mujer. Su mayor preocupación es: "ellas mienten y me inventan una causa". Junto con la contención de la víctima se inicia un proceso de corroboración de los datos. La persona que está realmente afectada va a ser asesorada e informada sobre cuáles son los carriles por los que puede continuar. La vía penal y la vía civil. Para esta última se la aconseja y acompaña para radicar la denuncia y que el agresor no vaya a su hogar (le aplican la restricción perimetral) se le otorga un botón antipánico y se le explica cómo radicar la denuncia penal según el caso que se enfrente (amenazas, violación, golpiza)

Si tiene problemas de alojamiento, en la Ciudad de Buenos Aires existen lugares para contenerla, pagados por el Gobierno porteño, que funcionan bastante bien. Abarcan a la madre y los hijos. Esto continúa hasta que se inicia el proceso legal.

Desde aquí el caso pasa a la oficina de acompañamiento a las víctimas del Ministerio Público Fiscal. La procuración es quien se hace cargo de las víctimas en el camino a que se haga justicia. Allí empezamos a trabajar nosotros, los fiscales. Si el caso recayera en mi fiscalía, la primera acción es ofrecerle la opción entre quedarse en el lugar que le ofrece la Ciudad o retornar a su hogar con medidas de protección, como las que mencionamos anteriormente. Si donde fuera a ubicarse estuviera en otra jurisdicción, se llama a las delegaciones que posee la Policía Federal para que le provean protección.

En todos los casos pedimos la intervención de los peritos psicólogos de la Corte Suprema que son quienes luego derivarán a las víctimas a realzar un tratamiento. Son muchos los casos en los cuales las víctimas de acoso se deciden a denuncia recién cuando tienen miedo. Son momentos en los que generalmente están emocionalmente muy afectadas y por eso yo insisto en la contención de un profesional.

Lo que no hay que hacer: callarse, esperar. Porque el acosador, el violento, no cambia. No se cura.

También la mujer debe evitar ir a comisarías comunes en la Ciudad de Buenos Aires, porque no están especializadas. Sí en las provincias donde existe la comisaría de la mujer.

Conocer los derechos que nos asisten, es una de las formas de avanzar en los cambios sociales necesarios para que la violencia contra la mujer deje de ser el flagelo que nos afecta como sociedad

(*) Fiscal General ante

los tribunales orales

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