18 de marzo 2011 - 00:00

Aprobó la ONU intervenir en Libia para salvar la revuelta anti-Gadafi

Los rebeldes libios celebraron anoche en Bengasi. Esa ciudad, segunda por cantidad de habitantes, era casi el único bastión que les quedaba a los antigadafistas. El canciller francés, Alain Juppé, participó en persona en la sesión del Consejo de Seguridad.
Los rebeldes libios celebraron anoche en Bengasi. Esa ciudad, segunda por cantidad de habitantes, era casi el único bastión que les quedaba a los antigadafistas. El canciller francés, Alain Juppé, participó en persona en la sesión del Consejo de Seguridad.
Nueva York - Tras largas negociaciones, las principales democracias occidentales lograron anoche que el Consejo de Seguridad de la ONU destrabe, con 10 votos a favor y cinco abstenciones, una resolución que da luz verde al uso de la fuerza aérea internacional en territorio libio, aunque excluye la ocupación militar del país.

Según revelaron fuentes diplomáticas occidentales, los ataques selectivos serían inminentes. La Fuerza Aérea francesa se aprestaba a entrar en acción, en tanto que Italia, aliada de Gadafi hasta hace dos meses, ofreció sus bases militares.

Los representantes que se abstuvieron, y de ese modo no trabaron la decisión, fueron los de China y Rusia (ambos países tienen poder de veto en el Consejo). Los acompañaron con la no aprobación India, Brasil y Alemania. El texto había sido presentado por Francia, Reino Unido, Estados Unidos y el Líbano, este último en nombre de la Liga Árabe.

El apartado que provocó mayores discrepancias y críticas es el que autoriza a los Estados miembros, tras notificarlo al secretario general de la ONU o al secretario general de la Liga Árabe, a tomar «todas las medidas necesarias» para proteger a los civiles y zonas pobladas «incluyendo Bengasi» (feudo de los insurgentes) que estén «bajo amenaza de ataque».

No obstante, el texto especifica que las decisiones que tomen los Estados miembros «excluyen cualquier forma de fuerzas de ocupación en cualquier parte» del territorio libio, lo que descarta una posible intervención extranjera vía terrestre.

«No podemos abandonar a la población civil y las víctimas de la represión brutal, no podemos permitir que se derribe la legalidad y la moralidad internacional», afirmó Alain Juppé, canciller francés, quien votó en nombre de su país la resolución. Francia está dispuesta a actuar con rapidez «junto a nuestros socios y los países árabes» para implementar la resolución.

Para aprobar la resolución, hacía falta el voto positivo de 9 de los 15 miembros, y que ninguno de los cinco miembros permanentes lo vetara.

Por su parte, el embajador alemán ante la ONU, Peter Wittig, afirmó que su país «no apoyará la opción militar» y «no contribuirá con sus fuerzas armadas a ella». «No deberíamos entrar en una confrontación militar mirándolo de manera optimista, pensando en que se conseguirán rápidos resultados con pocas muertes», añadió.

En tanto, el embajador chino ante la ONU, Li Baodong, recordó que el régimen «siempre estuvo en contra de intervenciones» extranjeras. Su homólogo ruso, Vitaly Churkin, alertó por su lado que «la resolución cuenta con provisiones que abren potencialmente las puertas a una intervención militar a gran escala».

A su turno, la representante de Brasil, María Luiza Ribeiro, agregó que la resolución podría «exacerbar» las tensiones.

El texto apunta que los únicos vuelos que no se verán afectados por la zona de exclusión serán los de ayuda humanitaria, los que utilicen los Estados miembros u organizaciones regionales para proteger a los civiles o los que se utilicen para hacer cumplir la propia zona de exclusión aérea.

A pesar de sus primeras reservas, Estados Unidos también se manifestó a favor de la medida. En las últimas semanas, el presidente Barack Obama y la Casa Blanca se habían limitado a indicar que la zona de exclusión aérea era una de las opciones.

En los últimos días, sin embargo, ante la gravedad cada vez mayor de la situación el Gobierno estadounidense fue apuntando a un cambio de posición, que se confirmó ayer con el aval a la medida del subsecretario para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, William Burns.

Una de las preocupaciones del Gobierno norteamericano es la posibilidad de que Gadafi retome el «terrorismo y el extremismo violento» al que renunció en 2006, junto a su programa de armas de destrucción masiva. «Es un peligro muy real, si Gadafi se impone, el que retome el terrorismo y el extremismo violento», dijo Burns.

La resolución refuerza también el embargo de armas, amplía sanciones individuales en congelación de activos o prohibición de viajar a familiares de Gadafi y miembros del Gobierno y sanciona a cinco entidades, entre ellas la compañía libia de petróleo (Libyan National Oil Corporation).

En el campo de batalla, los soldados del régimen avanzaron hacia el bastión insurgente de Bengasi y lanzaron ataques aéreos en las afueras de la ciudad. Al ser conocida la noticia de la resolución de la ONU, las calles de Bengasi se poblaron de manifestantes que festejaron. En rigor, era la única tabla salvadora que le quedaba a la debilitada revuelta.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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