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Armar o no a los rebeldes es la nueva disyuntiva occidental sobre Libia
Los ataques militares occidentales volvieron a centrarse en Trípoli en busca de facilitar la ofensiva rebelde.
Los presentes se dividían en 36 ministros de Relaciones Exteriores y representantes de la ONU, la OTAN, la Liga Árabe, la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) y la Unión Europea (UE). «Gadafi y su régimen perdieron totalmente su legitimidad y deberán rendir cuentas por sus acciones», se señaló en la declaración final de la conferencia, que el ministro anfitrión, William Hague, describió como «una presión internacional sumamente fuerte para que se vaya».
«No hay futuro para Libia con Gadafi al mando, o tratando de aferrarse al poder», agregó Hague en la conferencia de prensa final, sin descartar del todo la posibilidad de un plan de exilio, mencionada por varios ministros.
Hague reiteró que el líder libio debe rendir cuentas ante la Corte Penal Internacional (CPI) por sus crímenes e indicó que el Reino Unido no participa en buscarle un destino, aunque agregó que «eso no impide que otros lo hagan».
El jefe de la diplomacia italiana, uno de los primeros en mencionar un posible exilio la semana pasada, indicó que el apoyo de los participantes a la partida de Gadafi fue «unánime». «No hay todavía una propuesta formal, ningún país la ha formulado, ni siquiera los africanos que tal vez estén dispuestos a hacerlo», agregó, sin embargo, cuando analistas en Londres mencionaban como posibles destinos Zimbabue, Burkina Faso e incluso Venezuela. La posibilidad de que Gadafi sea alejado de su cargo mediante las acciones bélicas no está incluida en la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
Aunque tampoco está previsto en la 1.973, Francia se declaró dispuesta a discutir con sus aliados una ayuda militar a los rebeldes, según dijo su ministro de Exteriores, Alain Juppé.
En principio, Estados Unidos tampoco estaba conforme con el plan y Hillary Clinton anunció que solamente aceptaría financiar a la disidencia. Sin embargo, anoche no estaba clara aún la posición norteamericana ante este tema, dado que poco después, el presidente Barack Obama no descartó facilitar armas a los rebeldes.
La propuesta fue criticada, entre otros, por el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, quien dijo que la Alianza Atlántica, que acaba de asumir el mando de la operación militar, está «para proteger a las poblaciones, no para armarlas».
De acuerdo con el plan avalado por el Consejo de Seguridad de la ONU, el único objetivo de la intervención es la seguridad de la población, pero desde que comenzó la operación Odisea del Amanecer los bombardeos estuvieron destinados en los hechos a apoyar a la rebelión. Incluso se habla de muertos civiles por tales acciones. La entrega de armas a la oposición sería un paso más lejos de 1.973, lo que deslegitima la labor de la ONU.
Dotar de armas a los rebeldes libios sería como «tirarle nafta al fuego», aseguró Fawaz Gerges, profesor de política sobre Medio Oriente en la London School of Economics. «Los últimos diez días demostraron que no existe ninguna opción militar que tenga carácter decisivo», agregó en declaraciones a la BBC.
Aunque Hague invitó a Londres a una delegación del Consejo Nacional de Transición (CNT), la autoridad provisional que representa a los rebeldes que luchan contra Gadafi, ésta no participa en la conferencia propiamente dicha.
En ese contexto, las tropas mejor armadas y organizadas de Gadafi revirtieron ayer el avance hacia el oeste de los rebeldes.
Tomó cinco días de ataques aéreos de los aliados para pulverizar los tanques del Gobierno libio alrededor de la ciudad de Ajdabiya antes de que las tropas de Gadafi huyeran y los rebeldes ingresaran para comenzar su carrera de 300 kilómetros en dos días por el desierto, hasta llegar a 80 kilómetros del bastión de Gadafi en Sirte. Pero la caravana de camiones rebeldes fue emboscada y sobrepasada por soldados de Gadafi. El avance se detuvo y las fuerzas gubernamentales retomaron la pequeña ciudad de Nawfaliyah, 120 kilómetros al este de Sirte. Mientras tanto, los bombardeos de la coalición extranjera continuaba en Trípoli.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA


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