Hace diez años que Thierry Frémaux, delegado general del Festival de Cannes, viene a la Argentina para presentar la Semana de Cine de su festival en el Gaumont: una muestra con media docena de títulos que se vieron en la última edición de la competencia oficial francesa, en coincidencia con el mercado Ventana Sur y en sociedad con el Marché du Film. En un diálogo con la prensa se refirió a uno de los temas más urticantes de Cannes desde hace un tiempo, su conflicto con la plataforma Netflix, choque al que otros festivales, como Venecia, no han adherido, y por lo cual pudieron programar -y premiar- películas producidas por Netflix, como “Roma” de Alfonso Cuarón.
Periodista: ¿Cuál es el estado del cine frente a la irrupción de las plataformas digitales?
Thierry Frémaux: Los hermanos Lumière inventaron la sala de cine, que era y todavía es lo más importante de esto que se llama cine, pero las series también son parte del lenguaje cinematográfico. Existe una película como la última de los hermanos Coen, que no se va a ver en una gran pantalla, y también hay series que son grandes obras que no se van a ver en una sala de cine. Por eso lo más importante es la creación, la calidad y el público, porque el público para mí ahora va a ver películas como antes ya lo hacía en la televisión, viendo viejas películas, pero que ahora son nuevas y exclusivas.
P.: Hace tres años la gran novedad fue la prohibición de selfies en las alfombras rojas de Cannes y ahora el tema es la puja con las plataformas...
- F.: Y se cumplió, la gente lo entendió muy bien. Queremos que todo el mundo sea parte de la “red carpet”, pero hay reglas que respetar. En cuanto a las plataformas hay que educar al público, explicarle lo importante que es ver una película en una gran pantalla. Los distribuidores necesitan ayuda para sobrevivir, y también en este momento existe una gran crisis económica. Y para producir una película se necesita mucho dinero, que sólo parece existir en las plataformas. Ningún estudio quería producir la película de los hermanos Coen, pero Netflix sí. Son gente de nuestro mundo, que sabe de cine porque proviene del negocio de los videoclubes. No es una revolución, sino una evolución. La gente ve Netflix.
P.: Esta semana de Cannes es una demostración de que la gente sigue queriendo ver cine en las salas.
T.F.: Empezamos la “Semana” con la sala repleta, con “Shoplifters”, ganadora de este año, con la presencia de Tim Roth por la presentación de “Perros de la calle”; seguimos con “Climax”, de Gaspar Noé, y todas a sala llena. Cuando hay una oferta y es mejor salir que quedarse en casa, la gente lo hace. No son sólo los cinéfilos.
P.: ¿Esto quiere decir que más que transformación del cine lo que está ocurriendo es la transformación del negocio cinematográfico?
- F.: Exactamente. Pienso que estamos viviendo una “edad dorada” de las series, pero ese es otro mundo. Hablo del cine como una obra de dos horas. Yo en mi casa tengo una gran pantalla, pero aun así el ritual del cine es en la sala. Jean-Luc Godard decía acertadamente que “el cine crea memoria y la televisión crea olvido”.
P.: En la Argentina, las películas llegaban a la televisión abierta un par de años después de su estreno en salas, pero todo eso fue cambiando con el cable y el video home, con ventanas cada vez más cortas, al punto de que ahora la televisión se convierte en el único lugar de estreno.
T.F.: Según lo que pienso necesitamos andar juntos. La gente de Netflix también trabaja por la gloria del arte.
P.: En Cannes todo funciona como un mecanismo de relojería. ¿Esa es la clave?
- F.: A veces las reglas de Cannes eran muy duras, querían soledad por eso del usted sí o usted no, pero con Pierre Lescure, el nuevo presidente del festival, tenemos la idea de acercarlo más a la gente. Quienes lo ven a la distancia no imaginan el trabajo duro que tienen los periodistas en este festival. En Cannes nadie va a la playa: el cine es el centro del mundo.
P.: ¿Cómo está compuesta la “Semana del cine” de este año?
- F.: La selección que traje es impecable. La Palma de Oro, de Hirokazu Kore-eda, “Burning”. “Border”, la ganadora de Una cierta mirada. “Climax”, de Gaspar Noé. “Capharnaum” y “Dogman”, de Mateo Garrone. Este año desde el punto de vista de la creación, hemos tenido películas de los países árabes, de África, de Asia, Corea y Japón, de Kenia, y eso es parte de nuestro deber universal.
P.: Hubo quienes cuestionaron el hecho de que no hubo tanto cine estadounidense...
- F.: Para hacer un análisis correcto hay que tomar los últimos cinco años. Este año tuvimos solamente dos de ese origen en competencia. Uno de un director joven y es una manera de poner su nombre en el mapa, y el otro fue Spike Lee, que ya fue nominado para los Golden Globe, y seguramente también tendrá candidaturas al Oscar.
Dejá tu comentario