Médium. El fuerte del film es la temible niña poseída, Lulu Wilson.
Una falsa médium descubre que su hija menor realmente puede comunicarse con los espíritus. Un descubrimiento que se hace evidente luego de que su otra hija adolescente sugiere incorporar el juego de mesa "Ouija" a la "utilería" de las sesiones espiritistas truchas.
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Esta segunda entrada en la franquicia del juego del título es una precuela del film anterior. Eso ayuda, dado que la ingenuidad de casi todos los personajes resulta más convincente en 1967, sobre todo dado que la falsa médium y sus dos hijas pertenecen a una comunidad católica presidida por un cura que no por nada resultará extrañamente familiar al espectador: se trata del mismísimo niño protagonista de "E.T.", Henry Thomas.
Hablando de niños, justamente el fuerte de esta película es la temible nena poseída Lulu Wilson, que si bien podría estar más aprovechada, lo cierto es que sus diabluras justifican una película despareja, que daba para más, pero que de todos modos es mucho más potable que su predecesora.
El director de "Oculus", Mike Flanagan, se las arregla muy bien para elaborar una historia interesante, contada con un rigor sorprendente durante media película. Luego, las cosas empiezan a perder coherencia vertiginosamente, lo que de todos modos permite intensificar el entretenimiento horripilante, incluyendo un par de escenas con formidables efectos de sonido atemorizantes. Aunque el gore brilla por su ausencia, hay algunos sustos más que respetables.
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