25 de julio 2012 - 00:00

Atrapa un audaz retrato de familia

Atrapa un audaz retrato de familia
David Whitehouse «Cama» (Bs.As., Emecé, 2012, 296 págs.)

La fuerza de este libro está en las descripciones. Es por eso que no extraña que haya sido escrito por un periodista. «Cama» constituye el debut literario de David Withehouse, cronista de medios como «The Guardian» y la revista «Esquire», y cuya opera prima ha llegado con una catarata de elogios y premios. La fÓrmula no es un secreto: una trama ligera de índole familiar pero con una narración absolutamente audaz sin la cual no sería más que un libro entretenido.

La historia pasa por la vida de Malcom Ede, joven vital y con una fuerte personalidad, quien a los 25 años decide quedarse para siempre en cama y, con el paso del tiempo, transformarse en un obeso de conductas insoportables. A su alrededor desfilan su ex novia, su atormentado padre, una madre devota y atenta a todos sus requerimientos, y quien lleva la voz de la narración: su hermano menor. El punto de partida recuerda el de la obra teatral y la película «La fiaca» del argentino Ricardo Talesnik, pero la historia del escritor británico tiene otras intenciones.

Malcom o Mal, como se lo llamará a lo largo de la historia, no padece de ninguna enfermedad o desorden mental, simplemente ha tomado la determinación de escapar de la vida adulta, de no asumir ningún tipo de compromiso y, finalmente, de protagonizar su propia decadencia. Esta idea, que se descubre con el transcurrir de las páginas, le permite a Withehouse describir escenas hilarantes, divertidas, amargas y enternecedoras de una familia disfuncional, con el padre encerrado en el ático, con la madre viviendo en una casa rodante en el jardín y con un hermano menor plagado de frustraciones y que, por momentos, parece desear la misma suerte de Mal y exiliarse del mundo y de la vida.

El hermano menor es la clave que usa el autor para edificar el relato. Es quien cuenta sobre el pasado excepcional de ese obeso que reposa en forma horizontal, quien lo sufre al momento de compartir la habitación producto de un accidente físico que lo ha dejado postrado y, especialmente, el protagonista de una intensa batalla de sentimientos que van desde el rechazo hasta al afecto pasando, no pocas veces, por la admiración.

Si bien el relato está centrado en Inglaterra, es imposible no hacer comparaciones con «La conjura de los necios» de John Kennedy Toole que también pone el eje sobre un protagonista inadaptado para la época en la que vive, que trata de pelear contra las formas del capitalismo estadounidense pero cae, derrotado, en muchas de las miserias que él señala. Hay una diferencia central: el caso de Mal no va muy a contramano de las noticias que se leen hoy en día sobre Europa. En un continente golpeado por la crisis financiera, son cada vez más habituales las familias con hijos grandes viviendo bajo el mismo techo. Ese tinte de actualidad le aporta toques de tragicomedia a la novela, aunque también pinta el panorama de una sociedad impotente ante su propia debacle material.

«Cama» tiene momentos memorables de hechos y personas aunque no ocurre lo mismo con los sentimientos. Es como si Withehouse le hubiera dejado esa parte al lector. Y no es una decisión desacertada: las emociones del libro van de la mano de quien lo lee, mientras algunos encontrarán amargura y soledad, también están los que podrán leerlo como un homenaje a las relaciones familiares y a la tesis de que cuando todo se ha perdido, uno siempre puede volver a las bases familiares, o en definitiva, a su propia cama.

Milton Merlo

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