- ámbito
- Edición Impresa
Audaz atentado rebelde descabezó la cúpula de seguridad en Siria
El ataque, que llevó la batalla al corazón del poder, hizo recrudecer ayer los choques armados en varias zonas de la capital. Los residentes, que temen una respuesta feroz de las tropas de Al Asad, dijeron que helicópteros de las Fuerzas Armadas dispararon armas automáticas y en algunos casos cohetes sobre distritos de la capital. Asimismo, imágenes de televisión mostraron a rebeldes ingresando a una base de seguridad del sur de Damasco.
Los choques resultantes dejaron un saldo de entre 60 y 100 muertos, según distintas fuentes de la oposición.
El agresor, que según una fuente de seguridad era un guardaespaldas asignado al círculo más estrecho del presidente, se inmoló durante una reunión de ministros y altos funcionarios de seguridad mientras se libraban batallas que podían escucharse en el propio palacio presidencial.
El atentado, según los analistas un punto de inflexión en la rebelión iniciada en marzo del año pasado, causó la muerte en el acto del ministro de Defensa, general Daud Abdelá Rayiha, y del «número dos» de la cartera y cuñado de Al Asad, general Asef Shaukat, quienes asistían a una reunión de responsables de seguridad.
Horas después, la televisión oficial siria informó también del fallecimiento de un ayudante del presidente, el general Hasán Turkmani, a causa de las heridas sufridas en el atentado.
Entre los heridos figuran el ministro del Interior, Mohamed Ibrahim al Shaar, y el jefe de la Seguridad Nacional, Hisham al Ijtiar, que al cierre de esta edición se encontraban en condición estable.
La zona de la masacre, Abu Rumaneh, fue acordonada por las fuerzas de seguridad, que cerraron todos los accesos.
Tras el atentado, el régimen sirio designó al jefe del Estado Mayor, el general Fahd Yasem al Freich, nuevo ministro de Defensa en sustitución de Rayiha.
Al Freich calificó de «mártires» a los funcionarios asesinados y prometió vengar «esta acción cobarde y criminal», en un breve discurso en la televisión oficial.
En la misma línea, el Ejército sirio también se comprometió a «limpiar la patria de la maldad» y perseguir a los autores del atentado, del que acusó a «mercenarios que trabajan para el extranjero».
El atentado fue reivindicado por el rebelde Ejército Libre Sirio (ELS), que afirmó haberlo perpetrado en coordinación con los agentes de seguridad y un cocinero de la sede de la Seguridad Nacional.
El general Rayiha era también vicepresidente de la Comandancia General del Ejército y del Consejo de Ministros y tuvo una dilatada carrera en las Fuerzas Armadas.
Por su parte, Shaukat era el esposo de la hermana del jefe del Estado, Bushra, y ocupaba el cargo de viceministro de Defensa desde septiembre de 2011.
De credo alauita (una secta derivada del islam chiita), como la familia Al Asad, el general Shaukat fue en el pasado jefe de la Inteligencia Militar y estaba considerado uno de los máximos responsables de seguridad y integrante del círculo más cercano al dictador.
En cuanto a Turkmani, nacido en 1935, desempeñó una larga carrera en el Ejército y ocupó los cargos de ministro de Defensa y de jefe del Estado Mayor, hasta que se convirtió en ayudante de Al Asad en 2004.
El atentado supone un paso más en la lucha de los rebeldes, en su mayor parte desertores de las fuerzas de seguridad, que desde hace cinco días combaten al Ejército en el corazón de Damasco, en los choques más graves registrados en la capital desde el inicio de la revuelta.
«El incidente de hoy (por ayer) deja claro que Al Asad está perdiendo el control, que la violencia está aumentando en vez de disminuir y que todos nuestros aliados tienen que unirse y apoyar una transición en Siria», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney. «No hace más que demostrar nuestro argumento de que la ventana se está cerrando. Tenemos que actuar de forma unificada para ayudar a lograr la transición que se merecen los sirios», insistió.
En tanto, el Departamento del Tesoro de EE.UU. anunció sanciones económicas contra 29 altos funcionarios del régimen sirio, entre ellos veinticuatro ministros, y contra cinco empresas relacionadas con el desarrollo de armas y misiles.
El Consejo de Seguridad de la ONU prevé votar hoy sobre una resolución propuesta por países occidentales a solicitud del enviado especial Kofi Annan.
El embajador chino ante Naciones Unidas, Li Baodong, precisó que las discusiones continuaban anoche con el objetivo de alcanzar «un acuerdo sobre un documento consensuado», en medio de versiones sobre discrepancias entre Obama y el presidente ruso, Vladímir Putin, quien se opone a cualquier forma de intervención en Siria.
Desde Ginebra, Annan «instó a los miembros del Consejo de Seguridad a unirse y actuar de modo concertado y fuerte para frenar el baño de sangre en Siria e impulsar una transición política», indicó el portavoz del emisario en un comunicado.
El Reino Unido, con el apoyo de Francia, Alemania, Estados Unidos y Portugal, presentó una propuesta de resolución, amparada en el capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, que amenaza con sanciones diplomáticas o económicas si Al Asad no detiene el uso de armas pesadas en los próximos diez días. Rusia reclama garantías de que el texto no abrirá la puerta a una intervención militar en el país.
Agencias Reuters, EFE, AFP, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario