Los millones de usuarios que utilizan Internet para acceder a sus programas televisivos favoritos han llevado a los generadores de contenidos a considerar seriamente el medio como un apetecible mercado a futuro. En ese sentido, Disney acaba de cerrar un acuerdo con Hulu.com, lo que permitirá a ese sitio proveer todos los contenidos que el estudio produce para su cadena subsidiaria ABC. El nuevo emprendimiento implica una cesión de Hulu del 30% de sus acciones, pero lo posiciona como el único sitio con derechos para transmitir a tres de los cuatro principales generadores de contenidos de los Estados Unidos (además de ABC, Hulu ya tenía acuerdos similares con NBC y Fox), quedando únicamente excluida la cadena CBS, que posee un emprendimiento propio y ha llegado recientemente a un acuerdo para difundir sus programas a través de YouTube.
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«Seguimos discutiendo arreglos de este tipo con otros proveedores, en tanto que nuestra audiencia crece gracias a la solidez de nuestros contenidos y la pasión que muestran las diferentes comunidades que se van creando en torno a ellos», declaró Sarah Cain, vocera principal de la cadena.
Entre las nuevas series que se podrán ver a través de Hulu se encuentran algunas de las más populares en todo el mundo, como «Lost», «Grey's Anatomy» y «Desperate Housewives», y de acuerdo con los especialistas, la tendencia seguirá incrementándose durante el resto de 2009, de manera inversamente proporcional a la profundización de la crisis financiera, que ya ha afectado también las pautas publicitarias de la televisión de los países desarrollados. La programación online le permite a las cadenas poner a disposición de los eventuales consumidores contenidos que, de otra manera, no están disponibles hasta su edición en DVD, generando beneficios económicos en el proceso y alejando, en alguna medida, los problemas del copiado y la comercialización ilegal. El peligro radica en el establecimiento de posiciones monopólicas, que son las que generalmente hacen subir los costos del acceso al entretenimiento, como lo demuestra la no muy lejana experiencia del Blu-ray.
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