22 de octubre 2010 - 00:00

Avanza la certificación de los bosques argentinos

La certificación garantiza la sustentabilidad de la producción, tanto en bosques nativos como implantados.
La certificación garantiza la sustentabilidad de la producción, tanto en bosques nativos como implantados.
La certificación de bosques naturales e implantados se constituyó en los últimos años en una asignatura casi prioritaria para quienes decidieron hacer de la actividad forestal un negocio sustentable desde el punto de vista ambiental y económico. Sin embargo, quienes deciden sumarse a este sistema deben reunir una serie de requisitos que tienen como eje central al hombre, a las comunidades y, por supuesto, la preservación del medio ambiente.

La reciente VI Exposición del Mueble y la Madera (Fedema 2010) que se realizó en el predio ferial de la ciudad de Formosa, fue uno de los escenarios ideales para presentar a los asistentes diferentes aspectos referidos a esta práctica que en la Argentina ya se lleva adelante en ocho provincias. Emiliano Ezcurra, un ex militante de Greenpeace, fue uno de los encargados de explicar a los concurrentes la importancia de incorporar las producciones forestales a este sistema de certificación que posibilita una producción sustentable, económicamente viable y sobre todas las cosas con un profundo impacto social.

Ezcurra es uno de los representantes del Consejo de Administración Forestal (FSC), una agencia internacional encargada de certificar el buen manejo de los bosques.

La certificación de los bosques en una empresa forestal tiene por objetivo incrementar el nivel ambiental y significa que a la explotación y a la gente que trabaja en ellas hay que tratarlas bien.

«Es una forma de optimizar la producción y no es que por ser más complicado la obstaculiza, porque la vuelve más rentable y aprender una serie de pasos necesarios para lograr esta certificación que es muy exigente y reconocida por Greenpeace, donde las ganancias deben estar repartidas en el mediano y en el largo plazo. No sacar todo ahora, es como si tuviera un rodeo vacuno, y si quiero hacer plata ya, carneo a todos los animales. Lo que tenemos que hacer es manejar el bosque como si fuera un rodeo vacuno, siempre tiene que haber árboles de reposición para mantener el capital forestal, para poder tener una operación a largo plazo».

Seguridad

La actividad, una vez certificada, a nivel social es muy exigente; la gente del bosque tiene que estar bien protegida con todos los elementos de seguridad existentes.

La provincia de Formosa cuenta con una ley, la 1.552, que en sintonía con la Ley Nacional 26.331 (ley Bonasso) apunta a reordenar la explotación de los bosques en la región del Parque Chaqueño y posee una superficie superior a los 11 millones de hectáreas forestales de clases diversas (forestales naturales, implantadas y mixtas).

El 26% de los bosques de Formosa se encuentra en la denominada Clase 1 (roja) y obliga a una preservación sustentable; Clase 2 (amarilla) se puede producir bajo autorización de los gobiernos y Clase 3 (verde) se pueden realizar diferentes actividades agrícolas y forestales, pero en forma sustentable. La incorporación al sistema es voluntaria porque ninguna empresa está obligada a hacerlo, debe ser transparente, todo debe estar comunicado en internet, abierto, descentralizado. La Argentina tiene una referencia de contacto, con lo cual la certificación tiene alcance interna

«Nuestro país se mete con mucha fuerza, la certificación de Tetrapack (las cajas para contener bebidas), le dio un gran impulso, donde aparecen los logos de FSC, juegos Baggio o las cajas de leche La Serenísima», explica Ezcurra.

En el país

Quien desee incorporar la explotación al sistema de certificación tiene que capacitar a sus operarios para manejar el bosque de acuerdo con los principios de FSC. Por ejemplo, los motosierristas tienen que saber hacer el volteo dirigido, es decir, elegir el lugar hacia el cual se va a volcar el árbol de manera de no romper árboles futuros que uno va a cosechar en un ciclo de corte posterior. Estamos hablando de capacitación; también es muy importante la trazabilidad, que es clave y un aspecto crítico.

En un proyecto FSC hay una gran capacitación y se debe registrar toda la madera que sale del monte, los aserraderos, las carpinterías y hasta las imprentas, en el caos del papel tienen la certificación FSC.

La Argentina tiene en la actualidad unas 300 mil hectáreas y una decena de empresas que certifican bajo este sistema en materia forestal; en lo que es proceso, también hay dos mueblerías, 12 imprentas importantes y ocho provincias. En los últimos dos o tres años pegaron un salto importante.

Uno de los ejemplos lo da una empresa española que compra mucho carbón, pero la condición que impone es que la materia prima provenga de bosques certificados.

«Hay que aprovechar esas ventajas competitivas ofrecidas por el sistema, que si bien es difícil, se puede implementar», añade Ezcurra.

La Argentina tiene hoy más de 300 mil hectáreas certificadas por la agencia FSC, el 40% es de bosques nativos. Cuatro son las provincias que tienen bosques nativos certificados: Formosa, Salta, Jujuy y Tierra del Fuego. En bosque chaqueño, Formosa es la primera.

«Pese a que el sistema es perfectible, es un intento de mejorar la forma en que se trabaja en el bosque y eso vale mucho, de allí las preferencias de los consumidores», agrega Ezcurra.

En el segmento de los bosques implantados, las certificaciones se dieron en Misiones, Mendoza, Buenos Aires y Entre Ríos. Corrientes es la provincia en la cual más se puede ampliar la certificación de las producciones forestales implantadas. Esta provincia tiene la posibilidad de dar un salto enorme, no hay que desaprovecharlo, además potenciar futuros puestos de trabajo.



* Enviado especial a Formosa

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