El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solicitó este viernes al Congreso la aprobación de un presupuesto de defensa de u$s1,5 billones para el año fiscal 2027, una cifra récord que refleja el salto del gasto militar en medio de la guerra con Irán y del nuevo escenario de seguridad global que enfrenta la Casa Blanca.
Donald Trump pidió al Congreso un presupuesto militar récord de u$s1,5 billones para 2027
La iniciativa prevé una expansión sin precedentes de los recursos destinados a las Fuerzas Armadas en plena escalada en Medio Oriente. También incorpora fondos para armamento, seguridad interna y construcción naval, junto con recortes en educación, vivienda y programas sociales.
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Trump pidió un presupuesto de defensa récord para 2027, con más fondos para armamento, seguridad interna y construcción naval.
La propuesta implica un incremento superior al 40% frente al año anterior y se perfila como una de las mayores expansiones del presupuesto militar estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial. Según la administración republicana, los fondos apuntan a sostener las operaciones en curso, recomponer arsenales y acelerar la preparación del país frente a amenazas tecnológicas cada vez más complejas.
Uno de los ejes del proyecto es el financiamiento del sistema antimisiles Golden Dome, valuado en u$s185.000 millones. Se trata de una red de sensores e interceptores en tierra, mar y espacio pensada para detectar y neutralizar misiles y drones en escenarios de alta tensión militar.
Además, el plan contempla partidas para la compra de aviones F-35, submarinos clase Virginia y nuevos buques de guerra, junto con una mejora salarial para gran parte de las tropas. También prevé un impulso a la producción naval, con foco en reforzar la capacidad industrial estadounidense frente al avance de China en ese terreno.
Recortes sociales para sostener el aumento en defensa
La contracara del megapresupuesto militar aparece en otras áreas del Estado. Para compensar parte de la suba en defensa, la Casa Blanca proyecta un recorte del 10% en el gasto no militar, lo que equivale a una poda de u$s73.000 millones en sectores como educación, vivienda y clima.
Trump defendió esa orientación con el argumento de que, en un contexto bélico, el gasto militar debe prevalecer sobre otras prioridades federales. Incluso deslizó que programas como Medicaid, Medicare y las guarderías podrían quedar más bajo la órbita de los gobiernos estatales, una idea que promete abrir una nueva disputa política en Washington.
El proyecto también reserva más de u$s40.000 millones adicionales para el Departamento de Justicia, con el objetivo de reforzar la seguridad interna y la aplicación de la ley. A eso se suma una partida de u$s65.800 millones destinada a construcción naval y a la llamada “flota dorada”, un programa con el que Trump busca acelerar la fabricación de nuevos buques militares.
Debate en el Congreso por el costo de la guerra
La propuesta generó una rápida reacción en el Congreso, donde tanto demócratas como republicanos expresaron reparos por la magnitud del aumento y por la falta de precisiones sobre el costo real del conflicto con Irán. Según trascendió de reuniones privadas, la guerra ya demandaría hasta u$s2.000 millones por día, un nivel de gasto que empieza a presionar con fuerza sobre las cuentas públicas.
Entre las voces más críticas apareció la senadora demócrata Patty Murray, que cuestionó que la Casa Blanca priorice el financiamiento bélico por encima de necesidades sociales internas. Desde ese sector acusan a Trump de empujar un esquema presupuestario que fortalece la maquinaria militar mientras reduce recursos para áreas sensibles del Estado.
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