1 de marzo 2011 - 00:00

Avatares del Oscar

Los ganadores a la actuación anteanoche en el Kodak: Christian Bale, Natalie Portman, Malissa Leo y Colin Firth.
Los ganadores a la actuación anteanoche en el Kodak: Christian Bale, Natalie Portman, Malissa Leo y Colin Firth.
  • Podría decirse que gracias a James Franco, quedó garantizado que no habrá un conductor de los Oscar menor a 50 años al menos en el próximo lustro. El joven actor, surgido de la «soap opera» «General Hospital», hizo gala de falta de convicción, de ganas y de compromiso con la tarea encomendada (y no a título gratuito, precisamente). Su actitud «no sé muy bien por qué estoy acá» contrastó con el entusiasmo de su compañera, Anne Hathaway, que «remó» toda la noche para levantar la depresión que le imprimió a sus intervenciones el astro de «Spiderman» y «127 Horas», Tampoco se lució cuando se permitió el único chiste fuera de libreto: «Ahí va la intención de atraer a los jóvenes», cuando Kirk Douglas dejaba el escenario tras el premio a la mejor actriz secundaria. 

  • Las falencias de Hathaway y -sobre todo- de Franco hicieron extrañar a los tradicionales conductores de la ceremonia: los fallecidos Bob Hope y Johnny Carson, y también a Steve Martin, Alec Baldwin y -sobre todo- Billy Crystal. Concientes seguramente de que no todo es «demographics» y buscar atraer al público joven, los productores de los Oscar se aseguraron de ofrecer quizás el momento más brillante de la noche, cuando Crystal apareció con sus habituales «one liners» (chistes de una frase) y después presentó a Hope, en un holograma que emocionó al crear la ilusión de que el mítico cómico estaba en el escenario conduciendo.

  • Crystal recordó que veía la ceremonia desde 1953, cuando tenía cinco años («para los que están flojos de matemáticas, eso quiere decir que tengo 48») y que desde entonces aspiraba a ser como Hope. Franco, no. Crystal fue presentado con una reverencia por Hathaway, y el arrancó con un «one liner»: «Como siempre, los productores me dicen que nos pasamos de tiempo, así que el ganador a la mejor película es...» Brillante. 

  • Otro segmento que, afortunadamente, los productores no sacrificaron en aras del bajar la edad promedio de la audiencia fue el del homenaje a los fallecidos el año que pasó. Siempre entristece comprobar que figuras que llevaron felicidad y placer a los cinéfilos ya no lo harán. Este año agregaron a la cantante canadiense Celine Dion, interpretando en vivo «Smile» (de «Tiempos Modernos») mientras pasaban los rostros de -entre muchos otros- Tony Curtis, Arthur Penn, Susannah York, Claude Chabrol, Leslie Nielsen, Peter Postletwaite, Robert Culp, Mario Monicelli, Peter Yates y Dennis Hopper. Y, como también ocurre casi siempre, omitieron a alguien: el actor juvenil Corey Haim, lo que ha desatado una cadena de protestas en Facebook y Twitter.

  • En sentido inverso, el momento más incómodo de la noche fue el discurso de agradecimiento de Melissa Leo («El ganador») como mejor actriz secundaria. En una performance que hizo recordar a las peores y más sobreactuadas en estas ceremonias (Sally Field, «En un lugar del corazón», 1985; Halle Berry, «Cambio de vida» en 2002), Leo aseguró su pasaje a la posteridad al ser la primera persona en decir «la palabra con F» (fucking) en el escenario de los Oscars. Ayer se disculpó, pero tanto el daño como el impacto publicitario ya estaban hechos. «Cuando miraba a Kate (Winslet) hace dos años aceptando el Oscar parecía tan fucking fácil», fue la frase elegida. Habrá que ver si el establishment de Hollywood le perdona haber roto uno de los códigos que mantenía desde hace 83 años. 

  • Natalie Portman agradeció a medio mundo, pero no pudo entenderse si en su lista también entraba Sarah Lane, del American Ballet, su doble en las principales escenas de baile. El guionista de «Red Social», Aaron Sorkin, humildemente agradeció a la Academia recibir el mismo Oscar que su modelo Aaron «Paddy» Chayevsky, único guionista que ganó tres veces (por «Marty», «Hospital» y «Network. Poder que mata»). El director Tom Hooper agradeció a su mamá, que «una noche me dijo ya sé cuál será el tema de tu próxima película. Moraleja: escuchen a sus madres». Y el músico Randy Newman, autor de la canción de «Toy Story 3» «We belong together», simplemente se negó a agradecer. «Tanto tiempo en agradecimientos arruina la televisión», afirmó.

  • Randy Newman asegura ser el candidato de peor porcentaje: «Me nominaron 20 veces y gané solo dos». Por su parte, David Seidler, guionista de «El discurso del rey», supone ser el candidato más viejo en su categoría: tiene 73 años

  • Como ya es costumbre, se perdió demasiado tiempo en chistes tontos y faltó para destacar los premios especiales entregados en ceremonia previa. Los técnicos que hicieron grandes avances en diseño de programas, cámaras 3D, etc., solo aparecieron en una foto sin una explicación. Y los venerables Eli Wallach, Francis Ford Coppola y Kevin Bronlow, ganadores del Irvin Thalberg a la trayectoria, apenas aparecieron en el fondo del escenario ya fueron condenados al silencio a favor de un corte publicitario. La gente ni tuvo tiempo de aplaudirlos.


  • La escuela va a Hollywood: primero, con el Oscar al mejor corto documental para «Stranger no more», sobre la Bialik Rogozin School de Tel Aviv (queda cerca de la terminal de ómnibus) donde estudian niños refugiados de diversos países. Luego, con el ganador del Oscar al mejor corto ficcional, «God of Love», Luke Matheny, alabando los cursos de la New York University, NYU, donde estudió. Y por último, con los propios niños del PS22 Chorus entonando «Over the rainbow» junto a los ganadores, como emotivo cierre de fiesta. Se trata del coro de la escuela pública nro. 22 de Staten Island, chicos de un barrio fulero que hoy trascienden gracias a su profesor de música, un tal Gregg Breinberg. No será el Coro Kennedy, pero es simpático (acá sería como si Pablo Trapero llevara a un acto de la Academia Argentina de Cine la Orquesta Escuela y Coro de Niños de La Matanza).
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