Soledad Silveyra entrevistó en «Un tiempo después» al presidente paraguayo, Fernando Lugo, sin presiones.
- «Creo que tuve un celibato imperfecto, como la gran mayoría», le dijo Fernando Lugo a la nueva periodista política, Soledad Silveyra, quien lo entrevistó en «Un tiempo después» por «Telefé». Resultó más interesante este reportaje que el de Cristina de Kirchner, pues aquí Silveyra no se sintió presionada a realizar preguntas concesivas y preacordadas, ni mucho menos se advirtió el «tijereteo» de la nota con la Presidente. Esta vez, a Silveyra la hicieron preguntar «por los llamados hijos de Lugo y si seguirían apareciendo más».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
- «La misma Biblia dice que si usted mira a una mujer con deseo ya ha pecado en su corazón», respondió Lugo. «No somos ángeles ni santos, el celibato ayuda a una entrega más generosa, y yo viví el celibato con entusiasmo, durante los primeros años». Conversaron además sobre una amplia mayoría de paraguayos, «el 70%» indicó Lugo, «que no reconocen a sus hijos», lo que pareció querer justificar en una «cuestión cultural e histórica». Más tarde, Silveyra insistió «¿Tiene hijos de militantes que no lo denuncian para defender la causa y el partido?» a lo que Lugo fue contundente: «Son pocos los paraguayos a los que defraudé, es todo una difamación mediática. Es posible que aparezcan hijos, porque inventarán, como inventan que soy el narco de San Pedro, el protector de los bandidos y gerrilleros, etc. Estoy vacunadísmo».
- Como todo lo que ocurre en «Showmatch» genera pedido de opinión y repercusión en otros programas y canales, Silveyra opinó sobre su parodia en «Gran Cuñado», como entrevistadora de la Presidente. Fue en el matutino «AM», y resultó raro que en «Telefé», donde se evita mencionar casi todo en relación al triste fenómeno Tinelli, se dedicaran a preguntarle sobre su caricatura. Pero se comprendió, cuando Silveyra comenzó a quejarse: «Quiero aclarar que no soy una obsecuente como mostró Anita Martínez en su caracterización». Más tarde la actriz admitió que su reportaje a Cristina de Kirchner no había sido crítico: «Tal vez no le pregunté atrevidamente a la Presidenta, sin embargo, todos los que la entrevistaron, sólo tuvieron sonrisas hacia ella.»
- La conductora aportó más detalles de su encuentro con Cristina de Kirchner: «Me dio el sí porque vivimos los setenta en la misma generación, soy una semana mayor que la presidenta. No somos Susanitas, somos Mafaldas», y tomó prestada allí la frase que había utilizado la Presidente para describirlas. «Cuando terminé la entrevista sentí que debía haber sido más dura, pero soy una mujer que defiende el género, y me alegra tener una presidente mujer».
- Mario Pergolini asumió que su alejamiento de la TV ya le genera una suerte de síndrome de abstinencia y en «Rock & Pop» admitió que se asociaría con Cris Morena, si eso fuese posible. Pergolini actuó siempre excesivo alivio por su desvinculación de la gerencia primero y luego la conducción de «Cuatro Cabezas» y «CQC», pero ayer en su ciclo radial dijo que admira a Morena pues «todo lo que toca lo convierte en mina de oro». Tal vez sea una más de sus habituales humoradas, de las que más tarde se desdice, pero lo cierto es que el contrato que Pergolini firmó con los holandeses de Eyeworks, quienes adquirieron «Cuatro cabezas», le dejaron millones en el banco pero también el impedimento por cinco años de asociarse o dirigir productoras de contenidos.
- También en radio, Fernando Peña golpea con su entereza para conducir su programa mientras atraviesa un tratamiento para combatir un cáncer en el hígado. Con el humor negro que lo caracteriza, ayer salió telefónicamente (otros días asistió al estudio) y entre risas se refirió a su «bolsita y tubitos» que lo tienen a maltraer. Más verborrágico de lo habitual, reconoció «estoy insoportable, interrumpo todo el tiempo, perdón», pero no por eso resultó menos agudo, ácido e irreverente, con las fortísimas críticas que propina al Gobierno. Son frecuentes las descalificaciones hacia todos los miembros del oficialismo (también a varios de la oposición) pese a lo cual cuenta con generosa pauta publicitaria oficial y ahora sobre todo electoral. Hasta Néstor Kirchner pautó en «El parquímetro», pues nadie desconoce que ese programa es uno de los más escuchados de la FM y con llegada al codiciado target ABC1.
- Lo que faltaba en «Tratame bien»: luego de que Cecilia Roth quedara estupefacta cuando sorprende en el cuarto de su hijo (Martín Slipak) a una mujer desnuda (Leticia Bredice), todos adoptaron una extraña convivencia que incluye a esta mujer. El personaje de Bredice es el de una ex profesora del chico, de la que él está enamorado y que, al no tener donde vivir, es alojada amablemente en la casa familiar. ¿Será que por tratarse de una miniserie con pretensiones psiconalíticas el libro llega a este planteo absurdo? Pero el guión fue más allá y se torció hacia el culebrón, cuando Roth confiesa a un ex novio de la adolescencia (Daniel Fanego) que su hijo puede no ser de su matrimonio con Julio Chávez. Cualquier similitud con la serie «Nip Tuck» es pura coincidencia.
Dejá tu comentario